lunes, 14 de diciembre de 2015

Como un homenaje

Ya es la hora aproximada. Me encamino, o mejor dícho, me arrastro entre las piedras de la costa de Erice, justo frente a la roca plana. A este exacto lugar viene a diario, o día por medio, el Comisario Montalbano. Es una rutina la caminata desde la trattoria de Enzo a la costa, por varios motivos. Hacer la digestión luego de los pantagruélicos almuerzos, fumar en paz un momento; reflexionar sobre la última discusión con Livia, la novia eterna que vive lejos y diseñar una estrategia para la resolución de un caso policíaco. 
Salvo es mi amigo, pero él no sabe mi sexo, pues, les confirmo que soy una vieja cangreja (valga la cacofonía), que de tanto acompañarlo, he aprendido a conocer sus secretos, sus dudas y contradicciones, sus inquietudes, sus sueños. Tal vez tengamos los mismos años y compartimos experiencias; hasta llegué a entenderlo. A nuestra edad es posible que el Comisario se sienta agobiado por el trabajo; se le acumulen incertezas y, tal vez, esté arrepentido por seguir esquivándole al casamiento y a brindarle a Livia la posibilidad de ser madre. ¿Por qué todavía le atraen mujeres jovencísimas o señoras que saben seducir a hombres maduros?
Parece que ya está llegando. Es habitual que durante el reencuentro, luego de apagar su cigarrillo, él me arroje una piedrecita para llamarme y yo la ataje con mis pinzas, o se la devuelva sin más. En cada intercambio me cuenta sus preocupaciones. Cuando el guijarro regresa a él, casi siempre una luz se enciende en su cabeza para pergeñar su plan. 
-Es probable que ya Fazio, mi correctísimo Fazio, responsable y tan profesional, haya averiguado los datos filiatorios y las costumbres del involucrado.  -Tira un pedrusco y no logro alcanzarlo. 
-Se me ocurre que Mimí Auguello, el subcomisario, es la persona ideal para cumplir con la otra tarea. Seducir a esa mujer para conseguir más datos. -Le devuelvo el tiro, y así le transmito otra idea.
-¡Buena idea! Cubriré a mi amigo para que Beba no se entere de la infidelidad y de esa manera, tiraremos de los hilos para desenmarañar la trama. -Otra piedrita cae a mi lado. -Dime, cangrejo, ¿Qué le está pasando a LIvia que está tan agresiva, últimamente? Parece que intuye que me estoy enamorando de otra mujer...
-Cuando al teléfono no eres capaz de reconocer la voz de tu mujer... algo pasa. -Le digo atajando otro boleo.
-Tenés razón, cangrejo viejo. Pero esa tal Carina me tiene embobado. "Te conozco bien, Salvo. Estabas esperando el llamado de otra mujer" (me dijo Livia y cortó en seco) Ni el nadar en la temprana mañana, cuando el sol despunta, ha logrado refrescar mi cuerpo y mis pensamientos.
-Si ahora te han sacado del caso y quedó en manos de la brigada antiterrorista, debes tomar un vuelo a Milano urgente, y reconciliarte. Le hará muy bien que la sorprendas.
-No puedo. Estoy haciendo una investigación en paralelo, sin que el Jefe Superior se dé por enterado.
-¿Cómo se llama el sospechoso?
-Creo que es Di Marta, aunque Cattarella, mi fiel asistente, se confunda. "Dottori: ha "tilifoniado" ese señor Di María, o Di Maddalena, o Di Marta... y ya lo está esperando en mismísima persona, in situ..." -el telefonino sonó para concluir la conversación y el match.
-¡Chau cangrejo! Gracias por la charla -me dijo arrojando la última piedrecita.
Me quedé pensando, mientras caminaba de costado para sumergirme, que a Montalbano le pesan los años y las trifulcas cada vez más frecuentes con Livia. Es un tipo sincero, un solitario con alta autoestima, porque confía en sus intuiciones. También pensé que ya estoy vieja para estos trotes de ping-pong. Ya es hora de recluirme a "los cuarteles de invierno". Dejaré esta tarea a mi hijo, el cangrejo mayor, porque van a entenderse muy bien y podrá aconsejarlo convenientemente, porque Salvo respeta a los mayores y lo seguirá haciendo.
Me cansé de seguir las sagas de las novelas de Andrea Camilleri por Porto Empédocle, por las callejuelas de Nosto, donde tantas veces se filmaron las escenas. Disfruté degustando los "arancini" de Montelusa, como si en esa comunión me identificara con la gula del actor, Luca Zingaretti... devorando con fruición el antipasto, las sardinelas o la pasta "ncasciata".
Ya aprendí la lógica de las novelas del autor. Ya disfruté al actor recibiendo el premio "Nastro d'argento" en el teatro griego de Taormina. Por el momento, me dedicaré a escribir una novela policial, pero esta vez, no situada en Sicilia, sino en mi país, Argentina, donde los conflictos de la mafia se han instalado tan fuertemente, como los lazos de los inmigrantes italianos aquí. Se avecinas "buenos vientos, vientos de cambio"
Me despido de Uds., lectores.

                                                           La Cangreja Vieja (valga la cacofonía)

lunes, 7 de diciembre de 2015

Marca Brasil

Nosotras, nueve amigas de Brasil, Argentina y Paraguay, que nos conocimos en las clases de "la lingua del Dante" nos encontramos en Río de Janeiro, "ciudade maravillosa". Aunque casi todas somos señoras mayores, guardamos en el alma, la niñez lejana y salimos a divertirnos. Todas somos diferentes, pero el juego nos unifica. 
-¡Copa... Copacabana! -brincamos, contoneamos las cinturas al ritmo zigzagueante de las veredas blanquinegras.
-¿Se dieron cuenta que los sonidos cariocas inspiran vigor y alegría?
-Sí, hasta las palabras tienen una sonoridad que provoca fiesta y vienestar. 
-Porque Río "gosta de gente feliz"
-Les propongo un juego: nos paramos en aquella línea y saltamos por las curvas de la vereda, una por cada sílaba. Una por vez y nos vamos ubicando enfrente, allá. Empiezo. Una palabra que sugiera momiento. Así:
-¡Mar-ra-ca-na! -y llego a la línea.
-¡Cai-pi-rin-nha! -Se alinea la segunda.
-¡Ya-ca-re-pa-gua! -Llega la tercera, comenzando más atrás, porque son cinco sílabas.
-¡Cor-co-va-do! -Los paseantes y vendedores ambulantes se detienen a observarnos.
-¡I-tai-pa-va! -Se acomoda la quinta.
-¡Pi-ra-ti-nin-ga! -La sexta llega y se prepara la séptima.
-¡Sam-bo-dro-mo! -Ya tenemos a muchos curiosos que aplauden y sacan fotos.
-¡Ga-ro-tas! -El aplauso es más cerrado ahora.
-¡Sau-da-de! La última, que es una "minhina" romántica, aporta esta palabra, que también tiene ritmo, al subir y bajar la voz seductora. Lo dice tan dulcemente, que provoca ternura. Comienzan los abrazos en una comunión de paz y amor por el prójimo. Para nosotras ese abrazo representa la hermandad latinoamericana. Las argentinas amamos el tango porque tenemos un corazón nostálgico, como lo que se siente por la pérdida de un amor, así como los españoles, con el flamenco, expresan la tristeza por el dolor del desarraigo. Los paraguayos le cantan al amor con las dulces melodías que brotan del arpa.
En la tarde de domingo comienzan los preparativos para la manifestación gay y los altoparlantes atruenan cons las proclamas y con la música tecno. Nuestro juego se ha ampliado porque nos sacan una foto grupal y otros más se preparan para saltar. La euforia es contagiosa. Muchachos esbeltos, garotas sensuales, deportistas, señoras que muestran sin tapujos sus cuerpos redondos, niños con sus padres y señores informales de sonrisa franca, muestran sus dientes blancos, que destellan simpatía por doquier.
En Río hay un homenaje a todos sus artistas a lo largo de la costa de Leblon, pasando por Ipanema y Copacabana. Ahí están los bronces a sus músicos y escritores. Tom Jobim, Carlos Dumond de Andrade, Zizzimo, Dorival Caymmo, entre otros tantos.
La publicidad también es un arte que conjuga todos los sentidos.
-"Asaí-Río" -propone Josefina.
-Energizante -sigue Perpetua.
-Natural -continúa Denise.
-Anti-oxidante- dice Lilián.
-Asaí-Río, no te lo podés perder -recomienda Ángela.
-En jugo con frutilla o con banana -aconseja Nelly.
-En sorbete helado- Ahora es Luzía quien anuncia.
-En cápsulas o en polvo, disuelto en agua- publicita Tereza.
-¡Se dice que también Asaí-Río es afrodisíaca! -a coro finalizamos. Giramos en perfecta sincronía y le hacemos un guiño al público.

-¡Corten! -Así termina la publicidad que se acaba de filmar. Es un proyecto para fortalecer la marca Río con otra de las tantas características de la ciudad, como el Pan de Azúcar, el Cristo Redentor, el carnaval, el Maracaná, sus playas y otros íconos increíbles como el verde de su selva, el blanco de las playas, el azul del mar y la "Lagoa" y el sol brillante, omnipresente.

sábado, 24 de octubre de 2015

Dinosaurios

El tiempo pasa, 
simple manera de decir.
Llevo un dinosaurio en mis entrañas
que devoran milenios, siglos, años,
toda la selva
y hasta un árbol repleto de frutos maduros.
Tu hijo lleva dentro un triceratop
que engulle años, uñas y una brizna de pasto.
Tus nietos llevarán un saurio gigante
que roe con fruición las raíces escasas
que se niegan a morir en el erial,
saciándose después con sus cartílagos y sus huesos,
para inmovilizarlos.
Las aves carroñeras harán su parte:
los deglutirán sin culpa.
Acá estoy, sacudiendo mi cola portentosa
para espantar a los que me perturban cada día.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Luna llena

¿Quién podría dudar de la fascinación que provocan las noches de luna llena? Días pasados pude verla, casi en la madrugada, sola, solita con mis emociones. Lo llamativo era que una inmensa grúa parecía engancharla desde un extremo y sentí que ese enorme monstruo estaba raptando a la luna gorda y romántica. No supe si la subía o la estaba bajando hacia las profundidades del lago, quieto como un espejo. A lo lejos, el pico de la catedral señalaba el cielo como un dedo acusador, como una recriminación. Hacia el este, el alba estaba despuntando y las montañas se teñían de un rosa pálido.
Sucede que las cosas no siempre son lo que parecen; los espejismos en algunas ocasiones son promesa de agua en el desierto, de vida y de amor. La iluminación y las sombras estaban dejando atrás a la luna y me pintaban un panorama que, soterrado, proponía ver la cara cruel de la realidad. O tal vez, mi humor quería verla de una manera menos poética, pero más objetiva.
Esa grúa se había instalado para construir edificios en la costa del lago y cuando estuvieran listas, no nos permitirían admirar la belleza del paisaje; otros instrumentos, sierras, hachas, chipiadoras y moto-niveladoras derribaban el bosque para dar paso a construcciones modernas. ¿Dónde estaba quedando la aldea de montaña que antes era mi pueblo? ¿Hacia adónde irían los rollizos? Tal vez sean dispuestos para el concurso de hacheros de la Fiesta de la Nieve, o para nuevas esculturas, "los guardianes del lago".
Otra maquinaria diabólica, ésa sí, oculta, está cambiando su aspecto. Por debajo de la mesa, con una mano, los funcionarios reciben su cuota-parte, y con la otra, firman las resoluciones de excepción a las normas municipales. En tiempos electorales, los discursos políticamente correctos, anuncian obras para embellecer la ciudad, en aras del desarrollo, pero se cuidan muy bien de frenar las obras de infraestructura necesarias para acompañar el crecimiento; las cloacas están colapsando, la planta depuradora de líquidos cloacales se detiene por "desperfectos técnicos"; la basura contanminante, irremediablemente, está derivándose al lago, mientras los funcionarios siguen cobrando, sin dudar, los "retornos" por licitaciones fraudulentas o las "coimas" por los favores "non sanctos". La duda no es una jactancia de los inteectuales, pienso.
Así que, esta madrugada me colgué de la grúa intentando apresar la luna y luego me caí y me zambullí en las profundidades del lago para buscarla (Me llaman Narcisa) y cuando llegué a la superficie grité con toda la fuerza de mis pulmones: "¡No hagan olas, que no puedo encontrar la luna!"
 

miércoles, 8 de julio de 2015

¡Atención, chicas!

Tuve una profe de Matemática que no me perdonaba mi ignorancia, o más bien, a mí no me interesaba esa materia. Resulta que siempre me negué al mecanicismo o al estudiar de memoria. Pasa que tampoco hacía grandes esfuerzos para aplicarme con ahínco, al razonamiento o a la lógica. 
A las chicas en general, o a mí, especialmente, me resultaba interesante admirar los modelitos que usaban las profes, jovencísimas, y a la última moda. Por ejemplo, el trajecito color mostaza y marrón de la profe de Lengua. No me olvido del blazer fucsia y la pollera a cuadros fucsia y la falda a cuadros fucsia y calipso, de la de Matemática. ¡Qué lindos recuerdos!
Todos los años "me llevaba" varias materias, hasta que en 5º, mi viejo me dijo: "Si te llevás una materia, no vas de viaje de egresados". Y ¡era en Bariloche! Así que estudié (hasta Matemática) y ese año aprobé todas.
Finalmente, fuimos, y ¿saben qué? Allí conocí a mi marido... Debería decir acá, en Bariloche, porque en este paraíso vivo, desde casi cuatro décadas. Fui feliz y formé una familia hermosa.
Cuando era directora de una escuela secundaria acá (antes fui profe de Lengua y Literatura) les contaba a mis alumnas esta anécdota y remataba diciendo: "si estudiás, conseguís marido". Aunque una colega me diga ahora que ése no es argumento para estimular al estudio, pienso que eran otros tiempos, aquellos.
Y "¿saben qué? Hoy, gracias a las nuevas tecnologías, me he re-encontrado con mis profes (las de los trajecitos a la moda), y le agradezco por todo lo que compartimos y aprendí de la vida, por conocer personas tan lindas y nobles.
Esto va para Martha, en su cumpleaños.

martes, 2 de junio de 2015

Indiscutible torbellino

-Sí, señor ahora me siento aturdido porque sé que este viaje me afectó los sentidosqué me dicen cuando despierto en medio de la noche sudoroso y gigantesco y asustado toco mi frente y descubro que soy Polifemo que formó la Isole Bella y hoy sus vibrantes colores atrapan y tengo antojo de un cognoli regado con vino Marsala pero antes acudo a la Diosa Deméter que me trae en bandeja un cous-cous de pescado ya satisfecho me topo con el capitano Schettino que ha que ha quedado en libertad en la esquina de un bar en Sorrento o en Salerno ya no me acuerdo y veo las taraceas tan ricamente creadas y las admiro y me siento Empédocles que quiere suicidarse en un cráter del volcán Etna y soy un personaje de la comedia de Luiggi Pirandello cuando veo su casa en Agrigento y le pido a Santa Agueda que detenga la lava o le rezo a Santa Rosalía de Palermo para que me libere de la peste y como es 23/5 voy a la manifestación antimafia por el aniversario de la muerte de Giovani Falcone y Paolo Borsallino luciendo mi camiseta anti-pizzi pero dudo "un attimo" y mejor hago el tour del Comisario Montalvano por Ragusa la Vigata en la ficción y me transformo en Icaro y voy volando hacia el sol hasta caer a los pies del templo de Zeus soy el gigante que duerme y las mujeres me tocan para mantener la energía mental y sexual entonces soy de nuevo Tifón en la punta del volcán y escupo fuego y provoco terremontos ahí está Caravaglio con sus tonos oscuros y rojos pintando vírgenes de pies sucios con las modelos prostitutas ahora voy hacia la cima del volcán Vesubio para despertarlo pero llego según las indicaciones en la pedra hasta el lupanar y me refocilo con las esclavas griegas salgo después por la puerta de Venus y me encuentro frente a un cartel en Viale degli Ammiragli Sex is Now 100% anónimo retrocedo con temor y voy a ver la audiencia del Papa Francisco en el Vaticano que está dando su homilía y tiene razón el amor no se compra en esta cultura del todo rápido es en realidad una construcción casi artesanal de a dos todos los días y yo estoy solo y confundido...

-Bien. Terminamos por hoy. Le recomiendo para la próxima sesión del jueves, que vaya revisando la historia, las leyendas y mitos y las características de la gente. Es lo que debería haber hecho antes de viajar para una mejor comprensión. Ci vediamo, Vincenzo!

Caleidoscopio siciliano

Llevo las alforjas de la retina y la mente repletas de sensaciones, colores, aromas, sonidos, sabores, tantos que hace falta dejar sedimentar. Recién ahora puedo cerrar mi boca que se mantuva abierta por los ¡Oh! de admiración desde que llegué a Sicilia. Es que, como dicen los italianos, es "affascinante" y "meraviglioso" y la mejor manera de expresarla es escribiendo como ahora hago para todos aquellos que, como yo, sienten ansias por viajar y conocer los orígenes de nuestra cultura, la historia, la geografía, los mitos y leyendas, su arte y la idiosincrasia de los pueblos que hoy habitan Sicilia.
Sé que los dioses me han protegido durante esos días, porque arribé a sus ciudades en son de paz, con la intención de absorber, como una esponja, todo aquello que me emociona. Y realmente Sicilia me ha conmocionado de tal manera que la Trinacria, el símbolo de la isla, no me convirtió en piedra, ni me expulsó, me enamoró y fue mi amuleto de la suerte.
Todo es exaltación de los sentidos y ¡qué razón tenía Homero al llamarla la Isla del Sol!. Aroma de cítricos, de olivos y frutos de la tierra y del mar. Sabores del buen vino y el limoncello, el cognoli, el gelato de limone, l'arancini, la pizza y la buona pasta y ¡los postres! QUé delicia la svogiatella del café Gambrinus, el tiramisú (que significa "álzame") y más.
Tonos verdes en los valles cultivados, amarillos y dorados de los cítricos, colores vibrantes de las casas asomando en la cima de los farallones, iglesias y cúpulas apuntando hacia el cielo azul, y debajo, el mar también azul intenso, haciendo vibrar el alma con acordes de una sinfonía celestial.
He imaginado el canto de las sirenas y he visto a Jo coqueteando con Zeus, y a Icaro, el gigante que ahora duerme, pero que sigue buscando la libertad. Las alas de la medusa con cabellera de serpientes atestiguan ese espíritu independentista de la isla. Parece que aún no llega esa instancia definitiva, porque sigue habiendo los capitán Schettino y los muchos "Padrinos".
En la ensoñación de la vigilia pasa el comisario Montalvano por las callecitas de Noto (Vigata de la ficción) y Hércules mientras el Vesubio sigue fumando sin atemorizar a Pompeya y veo las bellísimas taraceas, mientras escucho "Funí culí... funí culá" me perfumo con el jacarandá-Chanel Nº 5 y pasa la manifestación anti-mafia del 23/5. Falcone y Borsallino observan las camisetas de los estudiantes, mientras Santa Agata abre sus brazos protectores y me adormezco entre geranios y Santa Ritas, gozando en mis papilas un confitye de almendras, chocolate y limón.

miércoles, 22 de abril de 2015

Tango-ajedrez

Los pies tienen memoria de un ritmo casi olvidado. Acepto el convite porque sé que podré llevarlas a todas, con galanura y maestría. Me coloco el sombrero requintado y en un guiño, abrazo a la primera para iniciar una historia completa, incluso con notas a pie de página. Viene otra milonguita de falda negra y tajo profundo y me saca el sombrero para ofrecerme otro y no sé a cuál elegir.
Brazos verdes como pájaros. Desdos de seda y alas que recuperan el vuelo, me dejan su polen flotante en un perfume que subyuga. Hay mariposas de luz y luciérnagas sensuales. Hay pétalos de coral y nácar, danza de contoneos y susurros de faldas y caderas portentosas, cinturas como juncos que se quiebran, se yerguen, se contraen. Hay balanceo de pechos como frutos maduros, seducción en la fragilidad de los gestos, párpados que caen como murciélagos y apagan unos ojos como centellas, que ríen, que provocan...
Las baldosas en blanco y negro se dibujan y se desdibujan en cada vaivén y los sonidos de mi cuerpo las abrazan a todas como la sombra de un árbol protector y luego me dejo llevar por anémonas y algas voluptuosas en un mar ignoto y canto de sirenas.

martes, 21 de abril de 2015

Se llaman Soledad

1- La señora está compungida. Por la mañana no ha podido conseguir lavar sus penas. Ahora mira con displisencia, desde el ventanal, cómo el sol va escondiéndose tras los cerros, como si un vino tinto se derramara sobre la ciudad, como si la emborrachara de rosas y violetas y tiñera de rojo las aguas quietas del lago.
Noches atrás había visto la luna llena y romántica. El insomnio la desveló y había alcanzado a ver más empequeñecida, esa misma luna ocultándose, mientras engullía con fruición. los bombones de sabores sutiles, cuando se quedó sola. Ahora tiene jaqueca. Tal vez le han caído mal, porque ha ido comiendo despacito cada trozo de chocolate, enroscando sus piernas contra el pecho, como para rechazar el vacío de su soledad. No son salobres las lágrimas que bajan lentas. Cuando la migraña le daba punzadas agudas en las sienes, pensaba que el chocolate iría a quitarle el amargor que hace tiempo viene acompañándola.

2- Se contrajo en la cama, hasta reducirse a una mota de polvo. O no tanto, más bien como esa mosca negra que revolotea sobre el vaso de leche blanquísima y descremada, que había olvidado sobre la mesita de luz. Se desperezó, estiró las piernas y se alegró sin saber por qué. Brillantes nubecitas se desprenden como escamas de un cielo añil. Está clareando ya. Todavía coquetean, insistentes, las imágenes que fueron recorriendo todo el espacio, en esa noche que se fue atragantando, como si fuera el carozo de una ciruela un tanto verde.

3- La inmensidad del río está brillante como una daga, al fulgor de la luna. Siente el frío y la humedad del amanecer, hasta que al cruzar a la otra vereda, adivina que el sol pronto vencerá a la neblina, que aún persiste yse queda, pegajosa, en las paredes, en las manos, en las ropas. El aire está caldeado, lleno de presagios, de incertidumbres, de vibraciones y de humo. El alba color limón, por el este, inunda las calles y destroza los bloques de sombras, entre los edificios. Puede ver ahora, que el óxido es un enemigo peligroso que carcome, en silencio, y termina debilitando cada viga, cada columna, cada portal, cada vida.
Una joven demacrada, con ojos de acero ribeteados de un rimmel confuso, una boca desdeñosa y de carmín borroneado y una nariz afilada, desciende a trompicones por la calle desierta, con los tacones en la mano. El sol ya sin timidez, anuncia su presencia rotunda. Ahora la mujer está tendida en la cama, envuelta en una bata descolorida. Tiene la cara lívida. Sobre una silla cuelga, fláccido, el vestido de seda color esmeralda, tachonado de lentejuelas. Sobre la alfombra, el corpiño, la tanga y el antifaz.

4- Por momentos, la parte cómica de su máscara, ríe con desenfado. Y por momentos, la parte dramática se ensombrece. Luego, la mueca de la risa o la de su pesar se distiende. Se apoltrona en su sillón preferido y se enrosca un mechón de su cabello rubio, pensando.
Una ola de hastío la envuelve, blanca como un tul en baldaquino. Llegan apaciguados los sonidos de la calle y se adormece.

5- Una bolsa de cemento y una barra de hierro había pedido. Ella se quedó parada junto al depósito de hierros, sólo unos metros delante del muchacho que la tendió. No tenía ojos en la nuca, pero supo enseguida que una mirada penetrante la estaba desnudando. Ella emanaba olor a sudor, enfundada en un equipo de gimnasia. Él estaba oliendo un aroma que lo atraía, que se entremezclaba con el olor del aserrín y el gasoil, cuando el barrendero pasaba el escobillón.
40/80 era el tipo de hierro que esperaba. -Lo ajustamos con alambre, así -y sus manos se movían con la habilidad de quien conoce el oficio y ella pensaba que eran manos fuertes pero suaves, protegidas por los guantes de trabajo; presentía unos brazos potentes, capaces de ofrecer tiernas caricias... 40/80... Sí, justo el doble; seguramente ella lo doblaba en edad.
Ahora que terminó de escribir y que las musas se fueron, supo que esa inspiración había sido como un orgasmo, un espasmo intelectual que la dejaba exhausta ante la hoja escrita y las sábanas frías.

6- Estoy en baja deprimida sin apetito sin billete nostalgias del amor que ya se fue felpa de la añoranza del mar de linos florecidos de mi infancia y trigales mecidos por la brisa del viento norte hago cuartetas metáforas de angustia y turbias lágrimas mojan las mejillas desteñidas fluyen constantes regulares sobre el cuello y la remera hasta humedecerla agua de borrajas el pincel se humedece y la acuarela no logra reflejar la luz difusa del ocaso tras los rascacielos negros que devoran las sombras cubriendo como un tul de luto y lloro perlas en el desierto.

7-Una mujer de hilachas indecentes camina con desgano y ve los millares de gnomos juguetones que edifican torres frágiles, pero resplandecientes. Quiere atraparlos para contagiarse ella también de esa alegría, pero sus manos huesudas y artríticas no llegan y el castillo de sus sueños se derrumba. Ya con más decisión, ahora se abre camino por entre una inextricable maraña de ruidos chirriantes y telarañas, como el roce continuo de una tiza sobre un espejo polvoriento. Los reflejos de los coches, las calles, el bochorno citadino, todo parece cortarla en fragmentos regulares, como si anduviera entre virutas gruesas de metal. El sol le gotea en la cara, a través de las alas de su sombrero Panamá, harapiento y sucio. Ella necesita que el sol le haga cosquillas, como si una mano le acariciara la espalda gibosa, o le diera coscorrones en loas ondas desgreñadas de su pelo grasiento.
El ulular de una sirena que se acerca, la detiene en el borde de la acera.

8- Se incorporó de un salto y el espejo le devolvió un rostro plácido. Unos ojos azules casi grises de océano profundo, anticiparon una sonrisa de labios breves. Luego la interrogó.
-¿Y si te quedaras un instante quieta y sola?
-¿Si te abrazaras fuerte las rodillas contra el pecho para sentir que te quieres y te admiras?
-¿Si dejaras de escudriñarte esas líneas de expresi´`on y las señas indelebles que contornean tu mirada?
-¿Si dejaras de juzgarte por esas arrugas, y en cambio, pudieras amar cada fragmento de tu piel?
El espejo prosiguió afirmando. No eres esa mosca negra y repugnante que zumba a tu alrededor. Eres grande en tu dicha, fuerte y de firmes trazos convincentes, de mandíbula intrépida, y lo que es aún mejor, de tus labios delgados pueden salir palabras maravillosas. Palabras suaves, para arrullar. Palabras dulces para enamorar. Palabras impertinentes, para exigir. Palabras nuevas, para sorprender...
-¡Ponte guapa, mujer! Si estás más sana que una manzana -El espejo es su pitonisa. De un palmazo aplastó a la mosca cargosa y partió.

jueves, 26 de marzo de 2015

Rap del inmigrante

Habíamos corrido como tres delincuentes perseguidos; el corazón galopaba, casi al punto de reventar las musculosas. Estábamos a salvo, encerradas en el baño de un bar, a la vuelta del Empire State, "donde comienza lo mágico", decía el slogan. Creo que estábamos en la 9º Av. y 34ºst.
No éramos culpables de ningún hecho inapropiado, sólo había sido un malentendido, como una comedia de enredos que comenzó en el Central Park, justo enfrente del edificio Dakota, donde habían asesinado a John Lennon. Al fin encontramos el lugar, pero nos faltaba visitar el "Garden Strawerry Park". Cuando uno es turista, los anfitriones tratan de ayudar en primera instancia, siempre con la segunda intención de conseguir dinero a cambio.
Un muchacho se acercó. Le preguntamos. "Information is money" -nos dijo con una sonrisa amplia y franca, de dientes blanquísimos. Pero inmediatamente aclaró que lo que buscábamos estaba a nuestras espaldas. Y vimos, alrededor del círculo, gente portando flores, otras cantando las canciones de Los Beatles, algunos vestidos como Lennon, pantalones Oxford, camisas floreadas, chalecos oscuros y los inconfundibles anteojitos. Todo era una manera de homenajear al ídolo, que aú permanecía en sus corazones con su música y su poesía. "Imagine" un mundo mejor. 
Hassam, el muchacho servicial ofreció sus servicios (valga la redundancia) para llevarnos con su pedicab, esa especie de vehículo a pedales para trasladar a dos personas paseando por la ciudad. Nosatras pensábamos ir en metro al Empire State. Nos tentó con la idea de ver la ciudad desde el pedicab. Necesitábamos otro carruaje porque éramos tres, por eso Hassam, un tunecino inmirante que hablaba un inglés de ése que se aprende en las escuelas, llamó a su amigo, Tao, vietnamita. Pactamos el precio, que nos pareció conveniente.
María y Fernanda iban con Hassam, y yo, con Tao, quienes, adem´`as de acarrearnos, nos guiaban en el recorrido.
-¿Do you like? - ¡Ok, its beautiful!
-Take photos! -y se detenían en Circus Line. Por la 5º avenida nos mostraban las grandes tiendas, las más caras del mundo. Ésta es Broadway, y allá, el Hotel Internacionalo, de cincuenta pisos, donde los visitantes descienden en helicóptero.
-Cuando vuelvas la próxima vez, yo estaré viviendo en aquel piso, ja! -me decía Tao.
-¿Are you ready? -nosotras les respondíamos con el pulgar hacia arriba y continuábamos zigzagueando por la 5º avenida. Unas veinticinco cuadras con todo el glamour.
Pero antes de llegar a Empire State, sus rostros, antes sonrientes, galantes, anfitriones, se tornaron tensos, hoscos y de mirada furibunda. No habíamos imaginado que todo había sido una representación.
En el punto de arribo, cuando le extendí el dinero a Hassam para pagar el viaje de las tres, no lo aceptó y comenzamos una discusión acalorada, porque lo que él pedía no era lo pactado. Era más. Hasta hubo amenazas de llamar a la policía, de ambas partes.
De las tres, Fernanda era la que mejor hablaba el inglés. María, una brasilera radicada en Argentina, sólo se expresaba en portuñol, y yo insistía. ¡Take de money, please!
-¡You are a lier! -gritaba Fernanda, y yo pensaba "Pero si Hassam no es abogado", confundiendo los términos. Ella le decía mentiroso. Mientras, María, atendiendo a nuestros consejos, se tiraba en la vereda de la mismísima 9º avenida y clamaba: "Un médico, por favor", pero nadie acudía en nuestra ayuda.
Insistía con pagar y Hassam me interceptaba con los ojos furiosos, y yo gritaba que me deje en libertad, e ir adonde estaban mis amigas, en la vereda de enfrente. Los orientales pasaban a pasos cortitos, raudamente, indiferentes.
-The police is coming -decía, pero yo percibía en su mirada una pizca de amenaza y un tono de falsedad. Lo comprobé cuando finalmente me pidió diez dólares más., "And then, stop" -dijo. No le di más, pero tomó el dinero y escapó.
Y ahí estábamos, en el bar de la 34ºst, frente a una taza de café para calmar la histeria y esa mezcla de emociones que nos hacía reír como poseídas, o llorar, alternativamente, como viudas de duelo.
Esa tarde no subimos los ciento ocho pisos del Empire State. Una vez más calmadas, nos preparamos para ir a ver "Chicago". Broadway de noche es un espectáculo deslumbrante, en ese panorama urbano visto desde la amplia escalinata del Lincoln Place, especialmente iluminada con millones de lámparas, donde nos sentamos a observar. Al salir del teatro, casi sufrimos un infarto triple, cuando vimos estacionados una cantidad incontable de pedicabs.
-¡Ahí está Hassam, seguro! -gritaba María. Entonces, nuevamente corrimos con desesperación hasta la boca del metro. En 23ºst y 8º Av., Chelsea nos esperaba, especialmente el alojamiento del Sacred Heart. Había que llegar antes de las 23, para no encontrar la puerta cerrada y el timbre inhabilitado.


-¡No! ¡No! -grité y mi alarido conmocionó las paredes del albergue. Mis amigas me rodearon y yo, sudorosa y con la mirada perdida en la nebulosa del sueño y la vigilia, me dejé proteger, mientras se iban, lentas, las imágenes que me habían atemorizado. Todos los pedicabs de New York me perseguían. Todos eran Hassam, de trajes rojos, de ojos diabólicos, que bajaban sobresaltados por las escalinatas del metro, horquillas en manos y las colas mefistofélicas flotando por el aire. Todavía ahora retumba el rap que cantaban:

¿Por qué? ¿Por qué?
Si sólo somos inmigrantes. 
Ciudad de metal que nos persigue.
Jungla urbana desconfía y prejuzga.
¿Por qué? ¿Por qué?
Si sólo queremos abrirnos paso en la maleza
y no añorar más nuestra tierra.
¿Por qué? ¿Por qué?
Si es más, selva de cemento,
queremos que nuestros hijos 
crezcan libres, aquí.
La libertad. La libertad.
Eso queremos
¿Por qué? ¿Por qué?

De palabras y reflexiones

Al momento de escribir el título me vino a la mente aquella canción italiana "Parole, parole, parole..."que hablaba de amor, cuando sólo hay palabras. Este texto nada tiene que ver con el amor ¿Y qué son las palabras? Son maneras de decir y de expresar emociones, sentimientos, hechos.
Juego con las palabras, cambio sílabas, altero vocales y consonantes (suerte-muerte) y surgen palabras que significan diferente. Y cuando leo, si no conozco un vocablo, analizo la palabra madre y la desgloso en las derivaciones, o deduzco su significado por el contexto, y si no lo logro, recién en ese momento uso el diccionario. Y de paso, aprehendo la correcta ortografía.
Fumo proviene de humo y derivamos entonces fumar, disfumar, esfumar, ahumado, humoso... En los contextos actuales se utilizan algunos vocablos para disimular, crear confusión, o como dicen en la jerga judicial "embarrar la cancha". En el arte, cuando no se quiere dejar ver con claridad, sugerir y en los discursos elípticos, para nada decir o para no comprometerse.
Esta introducción me pone en tema con los conceptos de Semiología, Semántica y Etimología, así como el origen del castellano y la evolución de la lengua. Todos ellos, asuntos que debo abordar en este escrito. Dependiendo de los signos lingüísticos, tendremos distintos significados, los que provienene generalmente del origen de las palabras, y de la evolución de la lengua, respectivamente. Aunque, debemos tomar en consideración, sin olvidarnos, los lenguajes no verbales, los gestos, las miradas y la postura corporal para reconocer la actitud del hablante, según enuncie, requiera, admire, desee, dude u ordene. 
Una palabra que se ha quedado en el estadío de las lenguas romances, como la catalana, es el verbo currar, que precisamente significa trabajar en ese idioma. En la lengua general del castellano argentino, sin embargo, la usamos para trabajar con actitudes "non sanctas". Supe que en el lunfardo, que tiene muchos vocablos del italiano y de las otras lenguas romance, se ha usado con ese sentido. Fijémonos cómo incide según el contexto socio-cultural para darle una significación específica. En el ámbito de las cárceles o los bajofondos, en los escenarios empresariales y políticos, es moneda corriente, para expresar justamente el no-trabajo, ése que se utiliza para ascender a esferas cada vez más altas y sofisticadas. Sin embargo, consideramos el trabajo digno, para lograr objetivos claros y auténticos, como ser ganarse la vida y/o la supervivencia, que proviene de lavoro, labor, "laburo".
Veamos ahora dos opciones, siempre jugando con los signos, los conceptos y los contextos. Si currar es trabajar, también es no trabajar, que en este último caso engloba una palabra grave, gravísima: corrupción.
¿Qué tal si armamos un neologismo como curropción? Corrupción versus curropción. Fijémonos, entonces, cómo es importante el contexto histórico-social y no naturalicemos el hecho de emplear eufemismos y giros expresivos descontextualizados. 

                                                     Fariña M. 3º C - Lengua y Literatura.

P.D.: Profesora, discúlpeme si no me he ceñido estrictamente a las consignas, pero es lo que salió, en estos tiempos confusos. 


miércoles, 25 de marzo de 2015

AEROPUERTO

Estaba en la sala de espera de un aeropuerto, no importa cuál, porque no viene al caso. La cuestión es que era la hora en que el personal de maestranza, pasaba eos escobillones anchos, a grandes zancadas, para dejar lustrosos los pisos.
El muchacho que barría iba y venía al lado del sillón donde yo esperaba. Lleva los auriculares sueltos, colgando sobre los hombros. Oía su música y la compartía con quienes quisieran escuchar. En cada pasada, fragmentos de un tango con ritmo flamenco.

Con el pucho de la vida
apretado entre los brazos...
Se alejaba hacia un extremo, y al volver...

La vez que quise ser bueno,
en la cara se rieron...

Sonó su celular y se detuvo frente a mí para contestar y así pude escuchar otros versos:

Aprendí todo lo bueno,
aprendí todo lo malo.
Sé del beso que se compra, 
sé del beso que se da...

Continuó luego su trabajo y al pasar de nuevo:

Además corrés el riesgo
que te bauticen gil.

Me quedé pensando en los caminos que recorremos. Algunos, tortuosos; otros, llanos y en la planicie; otros son en escalada y hay que trepar en un desafío para llegar a la cima. A veces, hay que tomar decisiones, ¿por dónde sigo? ¿Tomo el de la derecha, o hacia el otro lado?
Supe que los errores son fuente de aprendizaje, pero ¡cómo cuesta superarlos y no volver a repetirlos! Otras veces, nuestras vidas siguen caminos paralelos, que van indiferentes y solitarios y casi nunca se encuentran, o tal vez, se entrecruzan en experiencias parecidas, y es necesario acompasar el ritmo para transitar juntos. Dos espíritus. Dos vidas. Dos individuos. En otras ocasiones, las circunstancias, el egoísmo, los deseos, los miedos, la falta de coraje, o el exceso de valentía, nos vuelven a desencontrar.