lunes, 18 de noviembre de 2013

Cápsulas de energía

A la Comisión directiva del
Club Libertad:
                                             No tengo el agrado de dirigirme a Uds., aunque me veo obligada a hacerlo por los motivos que a continuación detallo:
                                                                   
Me pregunto si la edad es una limitante, si los adultos mayores ya deben ser reemplazados al no poder ser reciclados en otro objeto de uso cotidiano.

                                          Como Uds. sabrán, durante el fin de semana pasado sehan realizado competencias de natación a nivel provincial. Si bien he sido nadadora federada durante tantos años, en esta oportunidad se me ha aconsejado muy gentilmente, no participar en la categoría veteranas, por cuanto no ha habido inscripción de mujeres para competir.


 ¿Cuál es la medida? ¿Qué políticas lleva adelante el club y la federación, respecto del cuidado del cuerpo y de la mente? ¿En este ritmo acelerado en que vivimos, no hay que perder el tiempo? ¿Los viejos significan una pérdida de tiempo?
                                     
                                              Sin embargo, estuve presente durante el evento como espectadora, admirando a los niños y a los jóvenes en el cultivo de su cuerpo y de la sana camaradería.

Tiempo y sueño reparador... el zorzal en mi ventana me llama esta mañana, porque hay que disfrutar del día; el aleteo de un picaflor acaricia el terciopelo ajado de mis mejillas; un mangangá gordo ronronea sobre mis cejas y la sombra de mis pestañas abre una mirada azul hacia un horizonte también azul, que momentos antes ha dibujado un arcoiris hacia el oeste.

                                                 Seguiré apoyando a los jóvenes entrenadores que son maestros para modelar como la arcilla las mentes y los cuerpos, así como mi profesor me formó, y lo admiro.

Y allá voy, más tarde entre las flores frutales de la mañana y gozo de la vida, y sigo haciendo pie. Repaso la rutina indicada: cuatrocientos metros espalda, cien metros tabla, doscientos metros mariposa por parejas... A las siete en punto, piques y cronómetro.

                                                      Sin otro particular, no obstante, los saludo Atte., porque sé que esta disciplina, la natación, colaborará en elevar la autoestima, en moldear el carácter y la voluntad, así como mantener la salud de todos aquellos que se esfuerzan por el cuidado de sí mismos y de aquellos que aman.
Un silbido familiar interrumpe el sopor de la siesta, colgada en la hamaca entre el cerezo y el manzano.
-Abuela, nos anotamos para la posta americana.
-Durante una hora y media hacemos posta por 50 m. crowl cada uno y gana el equipo que complete más metros.
-Primero sale Joa, después Cande, luego vos, Agustina, mamá y de nuevo Joa...
-¡Qué te parece? Vamos a ganar!
-Mañana, a las once en punto!
 

jueves, 10 de octubre de 2013

Eternidad

Piedra burda y torpe que se desbarranca
hasta partirse,
y es geoda brillante de las eras.
Piedra acanalada, 
atada a los tientos de la historia,
que bolea las patas de los caballos cimarrones.
Piedra rústica, canto rodado
que rodó y se redondeó
a lo largo de los siglos.
Bosque petrificado,
estalactitas de las minas,
estalacnitas de los ciclos.
Piedra distraída que una vez,
hizo tropezar al caminante.
Una y otra vez,
cuando sólo miraba el horizonte lejano.
Piedra de los condenados,
que desaparecen en el fondo de las aguas.
Piedra de los senderos
que engalanan los jardines y envilecen
las miguitas que señalan el camino del terruño.
Piedra de las hondas que no perforan ruiseñores,
pero fulminan palomas y gorriones.
Piedra de una cultura, piedra de los incas.
Piedra sobre piedra de la gesta evangelizadora.
Piedra de los incas, abajo.
Piedra de los inca-paces, encima.
Piedra pepita de oro
que cuelan los afiebrados con sombrero y asoleados
en la orilla de los ríos.
Piedra eruptada del cráter,
lava candente que pule los talones y
los juanetes de las señoras.
Piedra pulida ónix, rubí, lapislázuli,
que enjoya las vitrinas de Villa Lajoyosa.
Rodocrosita y esmeralda,
ágata y turmalina
que enciende el cuello de las cortesanas,
con la plata del Perú,
los antebrazos de las presidentas,
con el oro de la ciudad perdida
y el anular de las prometidas.
Piedra souvenir del muro de Berlín.
Piedra musgosa de los castillos y las albercas.
Piedra caliza, polvo, tiza y tiempo.
Piedra lisa y laja de los cementerios.
Piedra de los museos y de los antropólogos,
algas calcificadas.
Piedra del picapedrero
que construye mausoleos y lápidas.
Piedra partida, raspador y punta de flecha
de los picaderos a la vera del río.
Piedra fundamental
de los púlpitos y los proscenios.
Piedra filosofal
que estrella
el pensamiento y las conjeturas.
Hipótesis, tesis y validaciones.
Tiemblan los científicos y los silogismos.
Piedra chiquita que molesta en mis zapatos
y entorpece el caminar.
Piedra de los vándalos sobre el puente,
que triza los parabrisas.
Piquetes de las carreteras y cubiertas humeantes.
Cristales rotos de los comercios y
vitrales de las iglesias.
Piedras minúsculas que de tanto deambular,
abonan las dunas del desierto
que el viento alisa.
Hasta hoy, la eternidad.
Ahora, he logrado quitar
el último grano de arena
de mi sandalia agujereada.


Encomienda

Perdones mil, por el contenido paupérrimo
del paquete con símbolos viajeros.
Y como buenos símbolos,
son intangibles, los malditos.
Te mandé, como ves,
todo el universo condensado:
la semilla de rosa mosqueta,
es roja y representa la vida y el amor;
la piedra, es la eternidad de las cosas;
el nudo de coihue, la enfermedad y la muerte.
Todo,
en una caja de clavos,
completamente gratis.

sábado, 21 de septiembre de 2013

¿Un ramito de violetas?

Las dos mujeres salen a conocer la ciudad. Una de ellas viste un conjunto de colores tenues, como si ese atuendo tuviera sólo un fin utilitario; la otra, por estar transcurriendo los primeros días de primavera, se ha arriesgado a lucir un vestido de falda amplia y acampanada.
Como las grandes capitales, Madrid seduce y no deja de asombrar a quienes la recorren. El sol y el calor de su gente elogian la  Puerta del Sol, repleta de personajes típicos, de vendedores insistentes, de fotógrafos junto al oso y el madroño y destacan, sobre todo, los gigantes y los cabezudos, que representan la historia de España y el espíritu de su pueblo, en los trajes de las comunidades y sus bailes. Es la fiesta de San Isidro Labrador;  en la semana celebrativa del santo de la ciudad, hay danzas, zarzuelas, verbenas, títeres y arte callejero en todos los distritos. ¿Un ramito de violetas, señoritas?
Por Preciados caminan las dos. "Boludas y boludos" by Elena Hernández, en una acera, ofrece indumentaria para jóvenes. "La colcha de tu madre", por su parte, cubrecamas, ropa de cama y por supuesto, colchas, en la acera de enfrente. Todo esto las hace pensar, como cholulas argentinas, que esos locales son propiedad de argentinos radicados en la madre patrria. Es tanta la admiración que, cuando una ráfaga imprevista desde el norte le levanta la pollera hasta taparle la cara, ella protege sus piernas con pudor. Sübitamente, después los pliegues del vestido se alzan hasta la cabeza; esta vez no hay forma de evitar la exposición.
-¡Miren, chavales, parece que Marylin Monroe camina por Preciados! - y ellas corren para mezclarse entre la multitud de la plaza.
Hay calles que aluden al verde, y hacen honor a la vida. "Verde que te quiero verde", y no está el granadino. Las acacias, Laurel, Huertas, La Montera, Hortaleza, de la Palma, Alameda. Las plazas, el Parque del Retiro, todo respira verde, donde los niños juegan, las damas pasean, los viejitos toman el sol, los españoles cautivan con su simpatía y los poetas, a cada paso, te recitan un poema desde las estatuas.
Ellas no entran allí donde las puertas se cierran, en una iglesia, en la catedral de la Almudena, ni por el Paseo de los Recoletos, donde circulan las devotas. El verde y elsol dan vida; desde casi todos los rincones parecen develarse los enigmas y los personajes que recorren Madrid, parecen emerger como fantasmas que pronto se convertirán en leyenda.
-¿Dónde es posible degustar buenos pinchos y tapas?
-Por esta zona no, es para "guiris".
Y entonces ellas van barriendo todo el espectro y buscan unos ojos negros encendidos que las acarician con sólo verlas y se sumergen en el bullicio del atardecer.Van al tapeo, donde "hay marcha" y brindan por la vida, con un vino de copa madrileño y con una caña acompañados por una bocata y un pincho de tortilla.
En La Latina les parece ver a Sabina y a Chavela Vargas con un tequila cad uno y, del brazo, auguran "que todas las noches sean noches de boda". Allá, por la calle del Desengaño, esta vez, ven o imaginan a Almodóvar con "la dama del poncho rojo" desgranando la canción de las simples cosas o tal vez "Piensa en mí", los colores vivos manifiestan una sensibilidad de pleno optimismo..."ya ves que venero tu imagen divina"" ¿son ellos? O tal vez, las creencias y las fantasías humanas "tu párvula boca que siendo tan niña"... Son ángeles y demonios con las urgencias más íntimas... "me enseñó a pecar". En un instante se desengañan. No son ellos y les parece oír unos tacones lejanos que desafían a las sensaciones por sobre las razones.
Pasan de Malasaña a La Chueca y las banderas del arco iris flamean con descaro. Concha Buika está cantando "El último trago" que recuerda también ahí a la Chavela que se tiró el último tequila y decidió morir. Su alma sobrevuela en el ambiente y lleva a la Frida Kahlo de sus desveos, tomada de la mano, por la Puerta del Angel.
Los bares de flamenco y los tablaos están todavía adormecidos. Descansan para florecer con todo el salero y la altivez. Pero en el Teatro del Rialto, el ballet nacional flamenco presenta la ópera "Carmen", que no se la van a perder. En Madrid sorprenden los brotes y el aroma de las violetas. Así se renuevan los mitos, esos que brotan y renacen, como las flores en cada primavera.





domingo, 8 de septiembre de 2013

Nuevos horizontes

Ése era el nombre del vapor que surcaba el Atlántico. Una vez que el capitán hubo reunido a todos los pasajeros en el salón comedor para indicarles que en horas del mediodía arribarían a las costas argentinas, Miss O'Donnell desprendió de su corset la carta de recomendación que llevaba prendida con alfileres.
Leyó nuevamente la dirección de sus anfitriones: Flia. Zaldívar Unsué, calle de la Piedad. Un ramalazo de entusiasmo y una mezcla de coraje y rebeldía, le hizo renacer las rosáceas en sus mejillas. La travesía había sido muy larga desde que su madre la despidió en el puerto de Liverpool, hacía ya casi tres meses.
-No necesitas trabajar, Dorothy. Tu título de maestra será bienvenido en cualquier escuela de Irlanda -le había dicho su madre. Pero ella no atendió los consejos, nisiquiera tuvo piedad de su madre viuda recientemente, que quedaría sola en su país, porque eran de muy alta estima los auspicios de éxitos que le había anunciado la directora del Liceo.
-Sabe perfecto castellano y es estudiosa incansable de la América del Sud, sin contar que viven en Buenos Aires unos parientes lejanos de la rama materna. -Un argentino, Bernardino Rivadavia había acudido al Reino Unido para solicitar un empréstito y otra demanda: seleccionar maestras para abrir escuelas en la Gran Aldea, como solía decir.
Dorothy rememoró esos momentos y confirmó sus convicciones. Sus ansias de enseñar se verían satisfechas a corto plazo y nada iba a impedírselo. Se aferró los invisibles para sostener su cabellera roja, impinó su naricita llena de pecas y fue hacia una de las barandas de cubierta. Todavía no podía vislumbrar la tierra que la esperaba.
El cielo estaba encapotado y se distinguían apenas unas manchas difusas. El capitán le había dicho que en Buenos Aires todavía no había puerto, por lo que el barco anclaría a pocos kilómetros en medio del río y después unas chalupas y paquebotes trasladarían pasajeros y bártulos hacia tierra firme.
Las aguas estaban encrespadas. Parecía el mar y ese color amarronado, seguramente no sabía a sal. El Río de la Plata es un estuario. Ella había estudiado qué es ese tipo de costa y también se había informado sobre la historia del incipiente país, al que estaba llegando.
Cuando el rumor de las tareas de desembarco y el griterío de órdenes a los marineros se hizo reconocible, ella fue a su camarote; se cambió el vestido arrugado y salobre, por otro de tono beige sobre varios pollerines; se puso una camisa blanca llena de alforzas en el canesú, que se cerraba hasta el cuello; se calzó los zapatos abotinados y se colocó con primor una capotita al tono, atada en su barbilla. Guardó en el baúl las otras pertenencias, su diario de viaje y el diccionario de español. Colocó con cuidado la carta ya ajada en la carterita de pana azul, junto con los datos de arribo y la carta de recomendación de su Liceo.
Miró desde el ojo de buey las aguas turbias y se dispuso en la fila para el traslado a tierra. Parece Londres, por la bruma, pensó. Pero la humedad en ese mediodía le dijo que se equivocaba. Su cabello encrespado ornaba su carita oval llena de inquietud y sus ojos verdes buscaron a la persona que estaría esperándola.
La chalupa en la que viajaba se zangoloteaba al ritmo de los remos y en la costa ya se divisaba una muchedumbre confusa. Caminó con paso inseguro por la pasarela de madera rústica, hasta que pisó tierra. Tierra, barro y charcos. Más charcos se arremolinaban con la brisa. Miró hacia el cielo para agradecer y en ese instante, los primeros goterones la refrescaron. Una voz varonil la sacó de sus pensamientos.
-¿Señorita Dorothy? Soy el primo segundo, Salvador Zaldívar Unsué, para servirle.
-Un gusto, primo. Estoy agradecida por la recepción.
Salvador tomó el baúl en un hombro y con su brazo libre y el capotón negro, cubrió la espalda menuda de la joven. Ella se dejó llevar, a la vez que, por el rabillo del ojo, vio que el muchacho, un petimetre de la alta sociedad porteña, la observaba con curiosidad.
-¡Fuera, mocosos! ¿No se dan cuenta que nadie les dio vela en este entierro, che? -Los negritos que ofrecían los servicios de acarreo, se hicieron a un lado y relucieron más sus dientes blanquísimos en la piel oscura.
-¿Qué será eso de darle vela en este entierro? -ella iba pensando y supo que tendría mucho más que aprender todavía.
-¡Cómo me voy a florear con esta prima en las tertulias y los bailes! -iba pensando el otro.
-"Gavilanes" -Eso había dicho la tía de Argentina, que tuviera cuidado, porque muchos le iban a "arrastrar el ala". También eso iba pensando Dorothy, mientras hacía sonar los zapatones en el empedrado de la calle de la Piedad.

viernes, 26 de julio de 2013

¿Descubrimos la alegoría?

Su nombre es así, sincero y abierto, porque es amigable y adora la naturaleza, especialmente a los gatos, respeta a las personas y disfruta de los placeres simples de la vida. Sólo por eso viajó a Berna.
Había algo que lo inquietaba, como una espina enterrada en la palma de la mano, como se incrusta una sanguijuela en la planta de los pies. Me acuerdo cuando una vez se le hincó una astilla de madera, mientras trabajaba en la obra.Otra vez se le llagarfon las manos en el trabajo duro. Pero siempre resurgió, como Fénix; porque él es capaz de similares superaciones, además, de montar su caballo alado para descubrir los misterios del firmamento, e idolatrar a la luna.
Han sucedido muchos acontecimientos en su corta vida. Se sumergió en el fondo del mar, recorrió los siete mares, como Ulises, profundizó en el Hades, probó el mundo y lo degustó, se zambulló en el inframundo, y también categorizó a sus pares, jóvenes como él, hasta en el horóscopo. Y persiguió sueños, buscando que los astros logren alinearse. Se montó a una nube para recorrer y disfrutar sus fantasías, atravesó tormentas, trepó a la montaña más alta, y después cayó, hasta embrutecerse como las bestias solitarias. Agachó la cabeza y subió cincuenta escalones, bajó otros cincuenta y volvió a subir y otra vez a bajar, cuantas veces fuera necesario, dijo.
Otras veces, es un Pegasus; otras, un Prometeo que robó el fuego de los dioses y voló hasta la cima del Monte Olimpo. Franco es así, inquieto, nostálgico y curioso.
¿Por qué no hay paz en el mundo? Consultó a todos quienes podrían ayudarlo, para satisfacer esa respuesta. No lo logró, porque en este mundo tan polifacético y global, hay que considerar todas las aristas, todos los aspectos, todas las circunstancias. Consultó a Freud por esa pulsión vida-muerte, por ese impulso vital que todos tenemos y por ese ansia que nos carcome, ante la posibilidad de la muerte. Concluyó que nuestra agresión podría empujarnos hacia la guerra, pero el ímpetu del amor la evitaría.
Interpeló a los científicos, porque en muchos casos, la ciencia favorece la vida, o la prolonga, y en otros, es utilizada para el mal, como la guerra, y pensó en Hiroshima y Nagasaki. Se asombró cuando leyó un artículo que contaba la historia de cinco científicos, ganadores del Premio Nobél. Ellos donaron su esperma a un banco de sangre, y por lo menos tres mujeres, fueron inseminadas. Querían tener hijos tan lúcidos e inteligentes como los Nobél. Se dice que doce mujeres están en la lista de espera, porque quieren concebir sus hijos con esas características, pero también con cuerpos atléticos, con ojos celestes, con nariz respingada... y no se consiguen dadores.
Supo también que la ciencia está estudiando el fenómeno de la "Eugenesia" para el mejoramiento genético, o para eliminar los desórdenes patológicos, y así, iban vagando sus pensamientos, hasta que llegó a Suiza.
Recorrió Berna, se detuvo ante el reloj gigante y observó al Dios Cronos; a la hora exacta vio al oso, al bufón, al gallo de la veleta. Eran las doce del mediodía. Pasó por Kramgasse , y al llegar al número 49, ingresó. Allí estaba la casa-museo de Albert Einstein. Vio fotos familiares, reconoció a su esposa Mileva, a sus hijos, y descubrió el hogar humilde donde vivía, los muebles y los objetos más preciados, su violín. Para su sorpresa, no encontró lo que buscaba. Nada había de esas interminables epístolas entre él y Freud. Él , considerado el fundador de la concepción filosófica, moderna y científica, el creador de la teoría de la relatividad y un defensor destacado del valor de la paz en el mundo.
-¿Qué haremos para liberar al ser humano de la locura de la guerra?
-No se puede detener ni prevenir la barbarie -le contestaba la otra eminencia. Ambos, el físico y el psicólogo, no encontraron respuestas y sobrevino la guerra y otra vez, la ciencia era utilizada para el mal.
Salió del apartamento, ajustó su mochila, se encasquetó la gorra, deslizó la visera hacia un lado y bebió el agua pura de la fuente del ogro. Regresó por Kramgasse y se dirigió al centro histórico. Cruzó Bundesplatz y se encaminó hacia el río Aare. "Kaffe und kuchen". Las letras titilaban en la marquesina. Afuera, los viandantes gozaban del día espendoroso de primavera. Ninguno de ellos tenían las preocupaciones que a Franco hostigaban.
Vio cómo las familias y las madres acompañaban a sus pequeños en la plaza del ajedrez, donde los niños movían las grandes piezas. Otros reían, mientras se divertían en los juegos del parque. Las flores y los brotes nuevos se alineaban en perfecta armonía en los jardines. La vida nueva y el renacer de los tulipanes parecían competir con la belleza de los Alpes nevados, iluminados por el sol, allá a lo lejos. Se acomodó en la baranda para ver el río fluir con pacífica calma.
Ël había visto a grupos de empleados que bajaban al parque y se acomodaban en los bancos mirando el río, para compartir la comida en el receso del mediodía, o a los estudiantes y los viejitos, leer al sol.

Algo inquietó a Franco. El estaba percibiendo que una mirada escrutadora le atravesaba la espalda. Se dio vuelta con lentitud y ahí la vio. El sol, o un halo angelical resaltaba su belleza rubia. Ella bajó la vista de reflejos azules y sonrojó aún más sus cachetes colorados, cuando el muchacho la miró con esa mirada marrón café, abarcadora, que parecía desnudarla. Su amplia sonrisa seductora le decía: "No disimules, que te descubrí".
Se acercó, su ubicó a su lado, la vio comer con parsimonia y luego, porque las palabras de lenguas diferentes no tenían lugar, él la tomó de la mano y partieron. Los senderos inundados de sol los acompañaron en la travesía que iniciaban y auguraron un amor que nacía.


miércoles, 17 de julio de 2013

Mensaje a mis seguidores

Hola! Veo que muchos de mis lectores están distribuidos en buena parte del mundo. Me siguen desde mi país, Argentina, por supuesto, USA, Alemania, Rusia, España, Francia, México, Colombia, Venezuela, Rep. Dominicana, Perú, Ecuador, Venezuela, Brasil, Chile, y también del Reino Unido, Bélgica, y hasta de Singapur.
Me alegra sobremanera, aunque me gustaría comunicarme con Uds. de alguna manera, a través del blog.
Quiero contarles que hay un libro publicado el año pasado por Ed. Portilla, de Florida (USA) editado en castellano, "Mundosilvia", y que podrán verlo en Amazon.com y si les interesa, solicitarlo.
Un abrazo a todos.
            Lilián