domingo, 3 de diciembre de 2017

Evolución

Los tres elementos se funden en una sola imagen: el amonites, la cinta de Moëbius y el hombre del futuro. No puedo evitar pensar en la evolución de las especies.
Un amonites de la Era Mesozoica, ya extinto en el Cretásico, se expone en la vitrina de una lujosa joyería, obra maestra del orfebre.
La cinta de Moëbius, ese raro objeto geométrico, casi mágico, sigue siendo una incógnita y aunque los matemáticos se esfuercen en complicadas ecuaciones, siguen las incertezas.
Desde el hombre de Neandertal, al Homo Sapiens, hasta llegar al hombre del futuro, se sucedieron las teorías; el pensamiento científico y la Teología no logran acordar.
En el cuadro, la cinta tiene en un extremo un amonites y en el otro, al hombre del futuro. Los abraza.

En la sala de exposiciones de una coqueta galería, dos visitantes observan. Desde la izquierda, Darwin, y desde la derecha, Dios.

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