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martes, 10 de octubre de 2017

Hablemos de literatura y del oficio de escribir.

"No se pregunte, pues, al poeta qué pensó o sintió...Precisamente para no tener que decirlo, compone versos"  José Saramago.
 
Éste no será un discurso académico en el que me esfuerce por demostrar toda mi sapiencia, citando a autores que alguna vez leímos, será una exposición desacartonada y libre. Pido, como vieja docente (no docente vieja) que tomen nota de los temas que les interesan o aquellos en los que quedaron ddas. Mi intención y la de los organizadores, es que al finalizar la exposición generemos un debate entre el público, no un ping-pong de preguntas al expositor, al estilo de los alumnos que ponen a prujeba a "la suplente", No, todo lo contrario. Me refiero a un diálogo entre todos, lectores, profesores, bibliotecarios, estudiantes, poetas, artistas en general, para que podamos enriquecernos mutuamente. 
Remontándome al pasado, yo no sabía por aquellos años, que me transformaría en escritora, porque escritor no se nace, se hace. Releía a Césare Pavese en "El oficio de poeta" y decía así: "La fuente de la poesía es siempre un misterio, una conmovida perplejidads ante lo irracional, tierra desconocida". Y ..."El oficio de poeta está directamente emparentado con el oficio de vivir".
¿Cómo comencé a escribir? Mi nieto, que hoy tiene 19 años me dijo un día, cuando mirábamos una película. "Tenés olor a maestra". ¿Cuál es el olor de una maestra?-le pregunté. -Y, como la de Lengua, como la vieja de Historia -me contestó y siguió enfrascado en la película. Viendo que el diálogo no prosperaba me dije: "Ahí tenés un buen título para un relato" Ya me había jubilado y me había "empachado" de leer textos informativos, normativa, teorías pedagógicas y de gestión  instituional, ansiaba por aquellos años, leer textos literarios, esos que había prescindido por falta de tiempo, y deseaba escribir. Primero fueron textos autoreferenciales, no autobiográficos, sobre todos los temas que me había conmovido, sacudido, en mi trayectoria docente. Luego, fui despojándome de todo eso para dedicarme a otros temas que me preocupaban o que me llamaban la atención; ya más desapasionada, tomé con ironía, con humor otros contenidos y fui buscando un estilo propio.
Debo hablar de literatura, paralelamente de los conceptos del arte y  de la creatividad, del lenguaje yt de los recursos literarios y para ello me apoyaré en cuatro pilares que, a mi entender, sustentan a la literatura y a los escritos. Ellos son: a)la escolarización, b) lo psicológico, c) la socialización y d) la aptitud artística. 
Por supuesto, la escolarización juega un papel importantísimo, ya que un escritor se hace a partir de las muchas lecturas y de lo que ha aprendido en el transcurso de su escolarización, que puede ser básica o muy completa. Sin duda, para escribir hay que contar con las bases teóricas necesarias; de ahí en más, todo contenido será un valor agregado, así como la realización de talleres literarios y cursos  de capacitación. lectuas variadas, sin perder jamás la capacidad de asombro y de observación de la realidad con todos los condimentos. Vale aclarar que, en contadas ocasiones, alguien desescolarizado puede escribir, pero en ese caso, es sólo la intuición, la que lo hace expresar sus emociones. Asimismo, la "universidad de la calle" la universidad de la vida con sus experiencias, nos impulsará siempre a escribir sobre todo aquello que nos provoca admiración, o desdén, incluyendo aquí a los tipos humanos con los que nos encontramos en el trayecto.
No es escritor sólo quien edita un libro, es escritor quien tiene la valentía de exponer sus emociones, sus sensaciones a un público desconocido; es escritor quien se nutre con el intercambio de sus lectores; es escritor quien es capaz de captar la realidad y recrearla; es escritor quien se anima a tratar temas tabúes como el sexo, el abuso de poder, la violencia de género, sin hacer "literatura feminista", a modo de un panfleto, o slogan, o arenga con todos los condimentos de la prensa amarillista.
Hay muchas variables que influyen, entre ellas el contexto, las circunstancias y todos aquellos ámbitos en donde transcurrió la vida, nuestra historia personal y social, con qué personas nos hemos relacionado, cómo han incidido en nuestra vida, en la felicidad, en las alegrías, en las tragedias, en el dolor, por qué lugares hemos transitado, y cópmo cada ambiente geográfico nos ha influido. Debemos preguntarnos también en qué tiempo cronológico han sucedido determinados hechos, y cómo el contexto socio-económico-cultural yt político nos ha marcado, motivos por los cuales, hacemos literatura de compromiso, o simplemente literatura estética. Vale la pena recordar los viejos conceptos sobre las funciones de la literatura como evasión, con función lúdica, con ansias de trascender. Lo cierto es que literatura es inherente al individuo que requiere de su esencia dinámica, esa que será capaz de atacar la blandura de los eufemismos, una que conmoverá a los impertérritos, que moverá las estructuras de lo instituido, hasta derrumbarlas y ésa que, jugando con las palabras, hace volar los peluquines de los funcionarios y borronea el maquillaje de los jueces y la cosmética de los discursos.
Confieso que rechazo, sobre todo, aquellos autores que se suben a la cresta de la ola para escribir sobre el abuso sexual o la violencia de género, porque son temas que están de moda y nos tironeas diariamente en los medios de comunicación. Y eso vende. Lo que es peor, aquellos que hacen catarsis y comercian con esto, porque el morbo de los lectores es grande.
Otros libros pseudo-filosóficos o pseudo-científicos hablan de la neurociencia, de los psicofármacos sí o no, de recetas para ser felices, hasta nos dan técnicas para acariciar a nuestros hijos recién nacidos!... Lamentable. Otros analizan el futuro de incertidumbre y el nefasto "epistemicidio" cuando hay una omnipresencia virtual en todo momento y en todo lugar, donde seres virtuales juegan a ser y no ser realidades, donde los seres humanos sólo se comunican a través del monitor y hasta hacen el amor tras la pantalla. Es momento de preguntarnos entonces si la evolución biológica se verá modificada por la tecnología.
Si cada uno de nosotros ostentamos una personalidad originalísima, así será el estilo de cada escritor, ya que aquí juegan un importante papel el temperamente y el carácter, los cuales nos marcarán para que seamos espectadores o protagonistas en el teatro de la vida, según seamos impulsivos, activos, extrovertidos, sanguíneos o flemáticos, o todo lo contrario. ¿Qué condimentos harán elegir al escritor un determinado género (lírico, narrativo, dramático) en el que se encuentre cómodo? ¿Cuál será el punto de vista del narrador que prefiera? ¿De qué manera optará para exponerse ante el receptor? ¿Se esconderá a través de un personaje ficticio, serán textos autobiográficos, o una mezcla de ellos?
Así como cuando debemos tomar una decisión que podría cambiar trascendentalmente nuestra vida, optaremos por un camino o por otro, deberemos analizar variables múltiples, los pros y los contras, determinar los diferentes puntos de vista, corregir, reescribir; así sucede con la literatura. Habrá preeminencia de tonos almibarados o edulcorados, otros tendrán añoranzas de un pasado que siempre fue mejor, los habrá apocalípticos con un futuro de incertidumbre, esperanzados, o ácidos con humor sarcástico, inocentes e ilusos, furibundos y malvados, con neologismos en el lenguaje, así como amargos por un porvenir nefastos de seres "hologramas". En fin, hay de todo en la viña del señor.
Es sabido que cada individuo tiene aptitudes en las que descuella y sobresale. Sucede que no todos sabemos advertir cuál es esa aptitud hacia lo artístico. Me refiero a aquellos que se destacan en la pintura, o en la música, o en la escultura, o en la fotografía y quienes lo hacen en las letras. Todos ellos, los artistas, desarrollan más el lado derecho del cerebro, el de las emociones. El lado izquierdo escudriña lo racional, eminentemente. Sin embargo, algunos privilegiados son capaces de lograr un balance entre ambos y así nos proporcionan exquisitas obras de arte. Es momento, entonces, de preguntarnos por el valor del arte y de la creatividad, así coo la interdisciplinariedad artística.
Teniendo en cuenta estos cuatro pilares, comenzaré a perfilar el lenguaje y el uso de los recursos literarios para expresarse, lo que llamaremos estilo. Cabe mencionar que, si bien existen ciertas taxonomías para clasificarlos, la literatura contemporánea no ostenta una categoría específica, porque se percibe una mizxtura de géneros y nadie está reglamentando el modo de escribir, eso es elección del propio escritor. Así veremos prosa poética, o lírica narrativa (al estilo de los romances españoles) o bien prosas con preeminancia del lenguaje teatral. Asímismo, dependiendo de esto, habrá quienes escriban con el procedimiento de la narración, con el dinamismo que da la acción. Otros prefieren que los hechos se vayan sucediendo a través de los diálogos o el lenguaje epistolar en todas sus variantes, entonces, estamos frente a textos sumamente ágiles. Por el contrario, en aquellos textos donde hay abundancia de descripciones, se ralentizan los relatos y entre los más poéticos, está la subjetividad y la expresión de los sentimientos como prioriDAD.
Hay ocasiones en que el discurrir de un relato se parece al lenguaje informativo, y eso no está mal, dar objetividad pero sin perder la verosimilitud. Otras veces, el personaje o el protagonista desnuda su personalidad y se abre una narración que es el fluir de la conciencia, donde afloran los miedos, las angustias, los deseos, las esperanzas. Asimismo, según sea el punto de vista del narrador (yo protagonista, yo testigo, yo omnisciente) se perfilará una manera de escribir, porque todo poeta rehace el ritmo interior de sus fantasías. Encontraremos textos realistas que pintan la realidad con todos sus matices, incluso con crudeza. Los textos de ficción o incluso de ciencia-ficción dejar volar la imaginación y aún así, el lector se plantea contenidos y reflexione, porque justamente, un buen escritor debe ser capaz de conmover y a la vez, movilizar las conciencias. Ahí encontramos el mensaje, la intencionalidad del escritor para llegar al lector. Cabe acotar que no se trata de "bajar línea",  o a la manera de los cuentos infantiles, dejar una moraleja, ni que la literatura sea nada más que placer. Allí radica el intercambio y la verdadera comunicación. 
Hablaba de literatura, del estilo y del lenguaje, e implícitamente, de los recursos literarios. No haré una exposición técnica sobre este último tema, pero sí diré que el uso apropiado en cada caso, para producir una obra de harte, hace justamente, la diferencia, esa línea delgada que separa una obra de arte, de aquella que es solamente obra. Me refiero a la calidad estética. Para dibujar, pintar, o escribir, se necesita talento y aptitud artística.
A lo largo de la historia del arte se han sucedido diferentes movimientos literarios. Siempre el nuevo que surge rompe con los esquemas anteriores. Pero hoy, no pretenderemos crear al estilo barroco, por ejemplo. La idea de innovar es muy loable, pero si se hace manteniendo el nivel de creatividad y calidad. En la actualidad, ¿existen obras de arte de calidad, o hay una banalización que valoriza la cantidad sobre la calidad? ¿Qué predomina hoy, la sensibilidad por sobre la razón, o por el contrario, la reflexión por sobre lo subjetivo? Los cambios son siempre revolucionarios y se han ido sucediendo, aunque debemos preguntarnos hoy por la virtualidad y su aplicación social y cultural, la seducción tecnológica, los cambios de paradiga, la decolonización del conocimiento, o el "epistemicidio" del que antes hablaba.
Ya finalizando, y para no aburrirlos, pues, daremos comienzo al intercambio de ideas en el público para retroalimentarnos. Esa fue la idea original.

Muchas gracias.

miércoles, 26 de abril de 2017

Verdad a medias. Media mentira

Ésta es una historia huerística para adultos. Hay cuentos para matematizar la vida; hay emisores que evitan decir la verdad y hay receptores que se afanan al desafío de descubrir, pero en la conciencia de que saber será, sin duda, una verdad a medias, o una media mentira. Veamos.
Tomemos la medida del tiempo para cumplir una promesa largamente postergada. El tiempo en horas y en minutos para efectuar la entrega, es decir, la aventura. 
El sujeto parte a las 8.30 , va hacia B y regresa al punto de partida a las 13.30, confirmando a los personajes secundarios de esta historia, que la entrega se realizó exitosamente en el lapso de 30 minutos. El recorrido va desde  un punto A al punto B y el regreso, desde B a A, debiendo pasar por dos puntos geográficos de la zona, antes de llegar al objetivo.
Así es que sale a las 8.30 pero a los 5' de caminata, debe volver sobre sus pasos, porque ha olvidado la tarjeta para tomar el bus. Va hacia la parada y espera 30'. Es domingo y los buses pasan cada hora. La caminata posterior hacia el destino B, para realizar la entrega, dura 30'. Desde B, regresa a A, siendo las 13.30.
Como ayuda memoria, ¿podrías realizar una recta numérica determinando horas y minutos y considerando partida, retorno, nueva partida, un trasbordo, tiempo de caminata y regreso? Es conveniente verificar si el recorrido para el regreso es por la misma ruta o se utilizan vías de escape.
A continuación, marcar con una cruz la medida temporal que consideres correcta para el lapso de entrega:
                                                    -10.20 a 10.50
                                                    -10.30 a 11
                                                    -10.40 a 11.10
Cabe consignar que el sujeto encargado de efectuar la entrega es varón. No hay datos sobre el sexo del sujeto que recibe la entrega. Preguntarse si se trata de una entrega abstracta o concreta. Si fuera el primer caso, se trataría de un encuentro de miradas, de pensamientos, de conversación escueta e informativa; en el segundo caso, la entrega es física de cuerpos con culminación líquida. Tener en cuenta el clima emocional y el tono que se percibe en el trayecto de regreso: sentimiento de vacuidad, de tarea cumplida por el varón, o por el contrario, sensación en ambas partes, de plenitud e intensidad.
Otra digresión: en la escritura moderna, los finales suelen ser abiertos y el lector decide cada desenlace, según las pistas dadas. En este caso, el lector deberá crear la trama, es decir, la relación entre A y B, la categoría de la encomienda a ser entregada, la descripción del ambiente exterior y el ámbito interior, así como las emociones de los personajes. Claves de etiquetas: aventura amorosa, clandestinidad, sexo, ansiedad en la espera hasta la concreción del encuentro y los sentimientos de ambos, luego de cumplirse el cometido.
El desafío está planteado. La consigna del taller de escritura en el día de hoy deberá cumplirse en 60'.

viernes, 6 de enero de 2017

¿Y ahora? ¿Qué?

El caso no importa. Pudo ser él, quien enfermó de melancolía. Prefería deambular entre una masa desconocida que va hacia catacumbas húmedas, y siempre con apuro, aturdirse con el ruido y la música estridente que tortura los oídos. Ha bebido también hasta acabar las copas en esa nostálgica soledad de los ebrios y ha danzado la rumba de los abandonados. Otras veces, se abrazó al globo terráqueo, momentos antes de dormitar y soñar con sitios de fantasía. Todas, estratagemas y autoengaños. Cuando la ciudad lo asfixiaba, iba a conversar con las piedras, a rumiar en sus pensamientos por los senderos gastados de las cabras; era aquel que sentía que una inyección horadaba su cerebro, y una abulia generalizada iba penetrando su cuerpo, como una mancha de petróleo en el inmenso océano.
O quizás pudo ser ella, que ha fisgoneado en un campo de margaritas y pizpireteado en un alfalfar, mariposeando en una tersa llanura o en un amable valle. Ha bebido el dulce néctar, ha sentido los deliciosos aromas y ha mimetizado los ojos con el color del cielo, cuando una resignación melancólico se convierte en el placer de actividades triviales.
Lo cierto es que el firmamento sigue sucio, sin contrastes, gris negro, gris blanco. Pero se sabe que el mundo puede verse de cualquier color, verde, todo verde con todos los matices de la selva, o rojo/ocre/naranja en el encanto de un atardecer, o celeste, como un canto a la alegría en la playa y más azul, más hondo en la lejanía, o en lo profundo del mar.
Una molicie blanda descansa como una neblina en la madrugada, colgada en la copa de los árboles, o en el estanque de un lago, mientras las aves se desplazan hacia otro rumbo, para festejar la vida que renace. Ya descargó su pesada carga, ya expió las secretas culpas. Tal vez él, o ella haya prescindido del placer de dejarse llevar por una corriente mansa y límpida, sin peces voraces o peligros en cada recodo. Tal vez, haya postergado un amor y todo aquello que puede acariciar el alma y el cuerpo. Y entonces, sucumbió descendiendo al sótano de la desolación.
Quizás ella se sienta así, luego del influjo de ozono en sus vértebras cansadas, porque agotó la energía fundamental de ser sostén, resistió todo cuanto pudo, fue flexible y fue rígida, hasta que las piernas no respondieron. Ya no fue posible correr, trepar, caminar por senderos abigarrados y ocultos, o por esos caminos amplios y luminosos del asombro y la belleza. Con rostro bobo se desplazó entre desconocidos y aligeró el paso para ver el carnaval de la vida que pasa, inexorablemente. En tiempos de balance, esos maigos del cyber espacio, que envían mensajes colectivos deseando felicidad, han quedado en la borraja. Muchos ha encontrado en el andar, hasta que un cernidos separó sólo a los genuinos, esos que dan la mano con sinceridad.
Ya había decidido descartar el tono confesional y adaptar su texto a una nota periodística, que indaga y husmea en las vidas ajenas. Acarició sus piernas inertes. Se colocó los gruesos anteojos y observó con detenimiento los pinchazos de la aguja del acupunturista o el alfiler asesino del entomólogo. Se desprendió la pequeña esfera metálica de su oreja derecha. Apoyó sus brazos sobre el improvisado pupitre. Masajeó los dedos quietos y fríos. Acomodó las hojas sin renglones, tomó la lapicera y comenzó a escribir fervorosamente.
Desde la silla de ruedas, frente al ventanal, se divisa un cielo azul de primavera y un colibrí revolotea en el rosal.

sábado, 1 de octubre de 2016

Antídoto

Tengo un amigo limeño, "el causita", quien desde siempre anduvo al borde del abismo, arriesgando su vida, escalando sueños. Y escribe "con calma, sin miedo, sin vergüenza"
Tengo otro amigo mexicano que le escribe a las "musas feas" (y a las otras) apostando al amor, "jalisciando" en gerundios y neologismos, que desafía a Dios, de puro transgresor que es.
Tengo otro amigo, el de Salamanca, que cura los males de la gente de su pueblo con medicinas y con poesía. Escribe odas (¿o antiodas?) al vómito. "Hay vómitos que dan vértigo"..."Vómitos amarillos de canuto"..."Vómitos en los portales"... Son epitafios con iracundia.
Lo cierto es que los tres, sin duda, quieren descargar sus mochilas y vaciar sus lados oscuros, para transitar caminos llanos o tortuosos, en ascenso o en descenso, los que vengan. El primero, rescata con palabras su devoción por la vida y el amor por todos los que hacen felices sus días. El segundo, quizás, tiene que pedir perdón por su secreta poligamia y otros entuertos. El tercero, tal vez, quiere purificar los pecados y las rencillas.
Escribir compensa las pérdidas y las ganancias, como el debe y el haber de la realidad y la fantasía, equilibra los daños y las bonanzas con la vara de la justicia y balancea en una telaraña las tristezas y las alegrías.
Y acá estoy, con la mano siniestra descansando en un colchón de hielo, palma arriba, palma abajo, para hacer bajar la hinchazón. Es que me ha picado una avispa carnívora, una "chaqueta amarilla" germánica y me ha inyectado su veneno. Todo porque, como de costumbre, ando metiéndome en donde no me corresponde, "metiendo la pata" (esta vez la mano). Y como soy diestra, neutralizo con la palabra, como ellos.

viernes, 7 de octubre de 2011

Esta tarde bailé con el Quijote (última parte)

Al llegar a la esquina se detiene la comitiva y comienzan a danzar chansones, villancicos y rondas. El público se aglomera en desorden y confusión, como si el siglo XVII hubiera reaparecido, de pronto, y como si el siglo XXI necesitara un poco de remanso, un trémulo toque suave de cariño, o un bálsamo de flauta dulce y romances.
De repente, el caballero en extremo delgado, sale de la ronda y sacándose las manoplas, con ademán gentil, me incorpora al baile y todos danzamos con los brazos entrelazados al compás de la música. Una ensoñación me arrastra hacia la magia de los siglos, mientras recuerdo un proverbio árabe y escucho la cnción que habla de letras, de caminos y de días, de sabiduría, de música, del yantar y de la amistad.
Un instante fugaz que está rozando la felicidad.
"Don Quijote cabalga de nuevo" -es la propuesta teatral que se anuncia. Es el mes de abril. Son trescientos noventa y ocho años desde el fallecimiento de Cervantes.
Me alejo, finalmente, del bullicio para reconcentrarme y disfrutar de la soledad, en las orillas del rico y dorado Tajo magnífico, a esa hora del atardecer, cuando el sol va escondiéndose. Me parece ver a la distancia, al raquítico Rocinante pastando en la pradera, junto a Sancho descansando a la sombra de un pino albar, solitrio, en la llanura igual y extensa. Un poco más allá, el caballero de la armadura afila su espada en la sola piedra redonda al borde del camino polvoriento, y luego, de un salto, con inaudita destreza, hacia atrás, embiste el aire, tajeando el horizonte una y otra vez, hacia arriba, hacia un lado, hacia abajo en diagonal, y hacia el otro lado, como si luchara con un enemigo invisible que hay que ajusticiar, y partir al gigante por la mitad del cuerpo. El viento fuerte, las ráfagas y la distancia no dejan oír el entrechocar metálico de la absurda vestimenta. El sol ya débil, por el poniente aún hace relumbrar su espaldar y su corselete entre la grande y espesa polvareda. No se distingue a Dulcinea. Tal vez está retozando en la laguna que veo brillar, allá, a lo lejos.
-Para que no se oxide su armadura.
-Para que no pierda brillo su espada.
-Para que no se empañe su nobleza.
-Para que no se diluya su osadía.
Todo eso estoy pensando, cuando percibo una mano blando sobre mi hombro y mi mochila.
-Niña, no te quedes sola aquí. Hay muchos truhanes a estas horas. Ven conmigo...- y Sancho me lleva en la grupa de su jumento gris, como una dama de alta hermosura, una doncella andante. Enfilamos hacia la llanura manchega y llevo en mi mochila la navaja para defendernos de pillos, de endrigos o de sierpes y llevo también la bota de vino que habrá que llenar, para menudear unos tragos durante la travesía, sin fantasmas, ni moros encantados.
El caballero de la triste figura ya no danza. Estará ahora cenando con los cabreros o en la cueva de los Montecinos, para dormir y soñar con el fuego divino de Prometeo. 
Sancho ríe a carcajadas sonoras de sus propias chanzas y su panza sube y baja como un fuelle resoplón.

miércoles, 31 de agosto de 2011

De migraciones y de transmigraciones (2º parte))

Lo que solía contar, entre castellano y algún dialecto, como un cocoliche germánico, eran las aventuras con su novio, en el side-car, o amarrada a la moto, con sus tablas largas de madera, en los senderos del bosque nevado, hasta llegar al castillo de Frankestein, en la Selva Negra. Y de cómo su madre le partió el "fiolín" en la cabeza, cuando se enteró de que, en vez de ir a las clases de violín, se iba de andadas con su amante, y quedó embarazada!. Sería todo un bochorno familiar, una transgresión a la moral y a las buenas costumbres de la época, algo vergonzante ¿no?
-¡Main lieben got! -decía.
Los recuerdos son como retazos, esquirlas de la memoria de un espejo trizado que explotó, siete años de desgracia, dicen. Yo no tuve siete, tuve treinta y tres altibajos, que para nada se parecieron a la felicidad...
Hoy es una mañana gris, neblinosa. El sol intenta asomar; y no puede. Ahora parece que se va a despejar, pero no. Sólo se oye el rasguido de la birome sobre la hoja, y a los zorzales haciéndose un festín en el cerezo, ahora que las frutas están coloreando.
Esta mañana necesito escribir, aunque sea con fea letra, total después lo paso a la computadora. No, la PC está en reparación. Mientras, tomo la vieja máquina de escribir, para visualizar claramente el texto.
-Cambiá esa palabra, esas expresiones están desprovistas de poesía, tan livianas, tan precarias, tan casuales, porque devalúan el escrito -me sugiere Juan.
-No, porque ése es el lenguaje de la protagonista, y las palabras desnudan su sentir...
-Tanta literatura, se te cruzan las letras. No es el Alzheimer, las letras te confunden. Hay que pulir el lenguaje, hay que re-escribir. Revisalo todo, aunque es muy original tu manera de narrar.
-Siempre me llevé muy bien con las letras; con los números no, con la Matemática, menos...
Un precepto, una norma de urbanidad, diría: "No barrer de noche, porque se van los ahorros". Y si viene la suegra de visita, es conveniente barrer todo debajo de la alfombra -me digo.
-Ésa es una campesina mosquita muerta, santafesina! -dice en su monólogo de voz alta, marcando cada sílaba.
-¡Rajá de acá, vieja resentida. No nos jodas más. Andate ya!. Mejor volvé a tu Alemania, de donde no debiste jamás salir. Si no hubieses venido a América, yo no hubiera nacido. Vieja loca, andate, te dije -le gritaba Martín.
"Vieja reprimida, y encima, cornuda, porque el marido murió en un accidente volviendo de la joda, en pedo, y con una mina que se salvó, la muy puta, y Juan Joachim, el padre putañero, quedó seco en la ruta, sobre el manubrio del Ford T, 1949 -pienso, y de inmediato me viene a la mente una especie de metempsicosis (y eso no es un enredo de fonemas, ni dislexia)
-¿Y si la suegra hubiese transmigrado su alma y se hubiera transformado en un ser bondadoso y me adivinara los pensamientos? ¿Qué pasaría? -me pregunto.
-Antes de que termine el año, hay que despojarse de todo lo que no se usa, de todo eso que se guarda, "por si alguna vez lo necesitamos" -me dice Marta.
-No sufro el síndrome de Diógenes, el que acostumbraba a acumular diversos trastos, como una manera de asegurarse la materialidad de las cosas.
-Diógenes de Sinope, el filósofo griego creó la escuela cínica, alrededor del 400 a.c., abogó por la simplicidad en la forma de vida, indiferente a los placeres del mundo y los convencionalismos sociales -Marta lee del diccionario enciclopédico ilustrado, tomo V.
El asunto es tirar lo viejo, lo inútil, para hacer lugar a lo nuevo, que es lo mismo que develar todo lo que se lleva adentro, ponerlo en palabras escritas, para hacer lugar a nuevos sentimientos y potentes emocionesd, para vibrar la vida como un diapasón, con la intensidad de un arpa, como una armónica de dulces arpegios.
-Bueno, comencemos con la ceremonia de aligerar la carga. Te escucho.
-Si, yo te cuento lo que después voy a escribir. Sale más barato que ir a incontables sesiones con el terapeuta, donde se habla, donde no se escribe. La interpretación queda a cargo de los lectores. ¡Ah!, cada tanto, pasame un amargo, porque se me va a secar la garganta, eh?

martes, 30 de agosto de 2011

De migraciones y de transmigraciones (en tres entregas)

Al dorso de la foto, "Meditaciones filosóficas" 1983. Era Ketty, junto a Magdalena, que tendría unos cinco años, al lado del árbol de Navidad. Una manera sutil de decir "qué cara de bruja", la de la suegra. Nariz ganchuda, una vieja de más de ochenta años, porque nunca se sabía con precisión qué edad tenía. En esa expresión entre falsa (porque por más que ejercitara los músculos faciales para sonreir, la sonrisa franca no aparecía, pese a los labios rojos pintarrajeados) y amarga (porque había una tristeza antigua y ancestral) Para qué iba a sonreir, si estaba en una Navidad, lejos de su país. En Alemania estarían celebrando los pocos parientes que le quedaban vivos en ese diciembre nevado, allá en Darmstadt-Eberstadt, y además, junta a una nieta, que era mujer.
Sólo dos nietos varones tenía: Alejandro, el mayor, y Mariano, que vino perdido después, entre mayoría de mujeres. Alicia, María Victoria, y las mellizas, Paty y Ana, ni siquiera intentaban acercarse a esa abuela, que no las quería. Ellas tenían otra abuela para que les lea cuentos, les cocine rico, las lleve a pasear, las llene de besos y las endulce con golosinas, como hacen todas las abuelas,y después, ¡a cepillarse los dientes!.
Cuando estaba por nacer Magdalena, no se sabía el sexo con anticipación. Pero Ketty estuvo en casa de ese desierto petrolero, como unos quince días antes del parto. Seguramente, deseando que nazca un "farrón", como pronunciaba ella en ese alemán tan duro y críptico para mí.
-Incomprensible, querés decir? -me preguntó Marta.
-Sí, porque yo no aprendí ese idioma, y ella, cuando hablaba con su hijo lo hacía en alemán, para dejarme fuera de toda conversación. Y Martín, en el fragor de la charla, o de las disputas, muchas veces, no reparaba en que de ese modo, no me incluían.
Antes del parto, porque no nos soportábamos, ella se sentaba en el auto de Martín, el desvencijado Citroën 2CV de los años setenta, para tejer al crochet escarpines celestes, y yo, aún con la panza de parturienta, una vez me desmayé, intoxicada con lavandina, lavando el baño, para no verle la cara ácida a esa mujer. Y se fue inmediatamente, después de reconocer el sexo de mi hija, luego de dejar, con ondulación de labios y sonrisa fingida, la pila de escarpines y mantas que había tejido en los días de agria espera.
Nunca me perdonó (y tampoco a las otras nueras) que le haya quitado a su hijo Cachy. Cachito le decía a Martín. Y planchaba las camisas y pantalones de trabajo, mientras destilaba lentamente su veneno, como una yarará lasciva, diciendo que antes (antes de conocerme), él era un muchacho muy elegante que usaba camisas blancas, traje y corbata, para ir a trabajar al estudio de arquitectura. Se demoraba planchando, y mi ropa, casi con desprecio, apenas la alisaba y concluía su tarea afirmando por lo bajo, no tanto, "Ahora mi hijo está hecho un andrajoso, siempre con el culo en la cal".Y yo tenía ganas de despacharme como una digna dama de la diplomacia, pero no, de eso se encargaba Martín, cuando la escuchaba ofendiendo con palabras dañinas y expresiones malignas. "Estamos rodeados de inmigrantes, de afuera, de chilenos, de paraguayos, de bolivianos, y los de adentro, del Chaco, de Jujuy, cordobeses?, está lleno, y los santafesinos?, son una plaga!!, decía para herirme más.
Pero bien que le gustaba mentir y agrandarse con la otra nuera: "Cachi tienen una mujer espléndida, joven, rubia, linda, hija de hacendados de Santa Fe", decía, para envidia de mi cuñada.
-¿De qué campos me hablás, Lilí?
-¿No tiene tu papá, muchas hectáreas de trigo y vacas?
-No, él es un telegrafista que pronto van a jubilar porque está perdiendo la vista, por la diabetes -le respondí.
-Auf wiedersehen.
-Gut nacht -me respondía rumiando su  amargura.
-Escribir es compensar -me dice Juan, siempre.
-Sí, claro, es una sanación, es una cirugía mayor, sacás algo de aquí, reemplazás una pieza por allá... es más efectivo que cualquier búsqueda en el psicoanálisis.
-Me doy de alta -le dije a mi psicóloga -levantándome del diván -ya aprendí estrategias para afrontar mis conflictos.
-No. Hay que ver qué pasa con esas resistencias, esas represiones, esos sueños recurrentes.
-Está decidido ya, y no soy renuente, eh? Cuando haya terminado mi libro y gane mucho dinero, podrá responderse esas cuestiones, y todo, completamente gratis, porque le regalaré mi libro con dedicatoria y todo -le dije.
¡Qué paz poder leer y escribir! A medida que escribo, siento que lo que no dije en el consultorio, lo estoy diciendo ahora.
-No le comentó a mis hijas la saga de Siegfrido y Bruinilda y las walkirias injuriadas, ni las leyendas de esos bosques impenetrables de hayas del Oden Wald y los robledales llenos de misterio, plagados de enanos, de gigantes y de dragones custodiando castillos, de lobos y brujas, de osos y de uros, que daban miedo. Ni siquiera el cuento de Caperucita Roja en una versión perversa, les contó.


jueves, 18 de agosto de 2011

A mis amigos del blog "Mundosilvia"

Así como me complace en lo cotidiano el desafío de escribir, me gratifica profundamente saber que me leen en el inmenso universo de la web. Ellos son de mi país, Argentina, de Estados Unidos, Reino Unido, Singapur, Alemania, España, Colombia, Dinamarca, México, Francia y Perú.
Estoy explorando con la escritura de ficción algunas veces, otras veces algo autoreferencial sobre diferentes temáticas; hago re-escritura tratando de probar estilos diferentes de decir, puntos de vista diversos, sin estereotipos y dando al mensaje tanta importancia como a la forma, sin priorizar uno sobre otro y sin burdas imitaciones. Pero, fundamentalmente, con la intención de perseguir el sentido estético, la poesía y el humor.
Pronto "Mundosilvia" irá terminando, ya que estoy pensando en producir un nuevo blog con otra fisonomía. Por eso, para conocer sus opiniones y sus críticas, para alimentar mi autoestima, para revisar defectos de estilo, para retroalimentarnos, me gustaría que me envíen sus comentarios. No duden en hacerlo, aún si son ásperos y negativos, porque me ayudan a crecer.

Un saludo cybernético.
                                               Lilián

miércoles, 17 de agosto de 2011

Padre (última entrega)

-¿Y qué más?
Pareciera que las imágenes se escapan al infinito, como esas pompas de jabón que al tratar de tomarlas con la mano, se esfuman y sólo queda la ilusión y un poquito de humedad en la palma de la mano.

Un vaso lleno. Un vaso vacío.
Algunas veces, el vaso estaba lleno, como cuando en la Patagonia el viento fresco me pegaba en la cara curtida por el sol, mientras abría caminos y el olor de los matorrales mustios despedía sus últimos aromas al costado de la senda polvorienta.
Otras veces, el vaso quedaba vacío y lo volvia a llenar, mientras en la gamela con los muchachos de la obra, pasábamos las horas entre cartas, apuestas, anécdotas y nostalgias.

Un vaso lleno es dulce
y te da gran alegría.
Un vaso vacío
es triste.
Sólo
hay
que
 llenar
y beberlo
hasta el final.

Llueve. Hay poco trabajo; nos pasamos el día jugando al truco o escribiendo luengas cartas a lejanos amores imposibles; mientras, afuera sopla un gélido viento que se lleva las últimas hojas, algún paraguas y un diario viejo.

Encontré en el baúl de los recuerdos algunas cosas que tu padre escribía cuando se sentía abrumado y sólo el alcohol colmaba los huecos de su soledad.
"... en ese tremendo río, que competía con el Nilo en tamaño y no en hipopótamos, él alguna vez había palpado la blanca arena, los secos excrementos del ganado, el duro pasto azotado por el viento y había sentido en la piel los rayos del sol septentrional, verticales, quemantes.
Ahora ya se había caído el último grano de arena de sus sandalias agujereadas; su piel se blanqueó en los humbredales de las bibliotecas escondidas y sólo perduraba su recuerdo, como un archivo de olvidados y apretados recuerdos.
Fue entonces, cuando sintió el frío de la muerte en su cuarta costilla y se encogió en su esterilla.
A la tarde de ese mismo día, decidió recorrer sus ancestros, preparó su carro de guerra, tomó su alforja y su corto puñal. Llenó la vejiga con bebida para la larga marcha de tres días a través del desierto...
Fue en ese momento que algo extraño le pasó, quedó como suspendido en el tiempo. Saltó a su carro y bajo las nubes, iluminado por un relámpago y acompañado por un trueno, partió".   

-Mamá, pero yo nunca lo vi escribir.
-Acá en el sur dejó de escribir y dejó de pintar. Yo una vez le puse en el plato un ramito de nomeolvides para sustraerlo de los abismos en que caía.
-Como dice la canción flamenca:
"Que cómo quieres 
que amemos,
si no comemos.
Que cómo quieres
que cantemos,
si no amemos".

Un rostro de mujer, enmarcado en una larga cabellera negra. Un solo ojo, como una oscura oquedad. Una boca roja, cerrada e indiferente. Un hombro sensual, marmóreo. Betún sobre cartón rígido en bastidor negro.
El cuadro y su sombrero de fieltro nos recuerdan su presencia. 

sábado, 16 de julio de 2011

Caleidoscopio cordobés y duermevela (última parte)

Entre las piezas de porcelana de Bohemia y las modernas de Checoslovaquia, me parece ver a un Al-Arabí, adusto y con ceño fruncido, que observa las armas en el salón de los arcabuces y se encuentra con un doble de Alfonso, el Sabio, en la sala señorial de tapices flamencos y barrocos portugueses. Estilos y siglos se acumulan en desorden de luces amarillas, iluminados por candelabros de Moisés de siete brazos, aceite de oliva y sal.
-¡Oye!, qué pálida estás, necesitas un descanso. Te llevaré hacia los baños árabes. Ven, tomemos la calle Céspedes.
Ahora somos tres. La Aurora, la Carmen y yo vemos a los polizontes acercándose por la acera de enfrente.
-¡Oye, tú!, recoge tus telas que viene la autoridad -Carmen les avisa a los marroquíes que sobre un paño en la vereda, exponen para la venta sedas, chalinas, mantones y unas cuantas chucherías más.
-Estos son ilegales -me explican y yo veo a un Averroes moderno por aquí, a un etíope por allá, que con una velocidad inusitada de práctica continua, recogen en un rollo su mercadería y saltan el cerco de piedra, llevándose todo hacia la ribera.
Ciudad lúdica. Ciudad insomne. En un esquina, un duende flamenco. Gitano lusitano, espiral del ritmo, sobre un entablonado improvisado, da su espectáculo a la gorra. Y en la otra esquina, artesanías de cuero y marroquinería, filigranas cordobesas, cerámicas y recuerdos de una Córdoba que repentiza, que colorea, que conmueve la sangre, que pone frenesí a la vida.
Ahora quiero masajes con aceite de oliva para los dolores del corazón y de los huesos trajinados. Quiero también máscaras en el rostro con aceitunas maceradas y que un moro de la medina me apantalle con un ramito de hojas de olivo bendecidas. Magia del agua del califa, vapores minerales, samovares sanadores y un té de tilo o de lavanda, que me solaza, me calma, en la tetería de la Plaza de la Corredera. 
Me duerme un sueño de caballos, con monarcas, con filósofos, con ciudad palatina y con sabios. Julio Benítez, el cordobés, espía detrás de una nube, al lado del arcángel San Rafael y los poetas. Manolete no seduce al toro puro nervio. Con ajustado chaleco de terciopelo, guarro atrevido, persigue a la Aurora que perdió el clavel y está custodiando, como un tesoro, el rosetón mudéjar, para llevarlos a los claustros del Convento de Clausura. Y el Guadalquivir, largo ajetreo, que todo atesora en sus entrañas, pasa y transcurre.

La música de la radio me despierta. Volvió la luz. El despertador me llama para afrontar un nuevo día, que será, por cierto, también una sucesión de hechos para protagonizar, sensaciones girantes y desafíos audaces, que me arrancarán de la modorra cotidiana.

martes, 19 de abril de 2011

Relojeando futuros.

Los chicos pusieron bajo la lupa a los concejales (título de una crónica periodística)
-Es bueno esto de evaluar proyectos y de opinar sobre la sociedad y cómo está la comunidad -decía el grupo de participantes en el Programa "Concejales por un mes".
-Nos entusiasma la idea, sobre todo, porque pertenecemos a la escuela pública, ya que suelen dejarnos relegados en estas iniciativas.
-Es fácil criticar desde afuera, pero ahora que estamos adentro, criticamos, or ejemplo, las superposiciones en el uso de la palabra, las interrupciones y las llegadas tarde.
-Todo implica responsabilidad para asumir decisiones que involucran al conjunto de la comunidad.

Y volviendo a la mediación. como una blanca redención, los jóvenes aprendieron estrategias par la resolución de conflictos; entre ellas, la escucha actia como encuadre para favorecer el diálogo y la comunicación, lo que los concejales no habían respetado durante su breve experiencia en el Concejo Deliberante.
Así hablaron las alumnas que recibieron entrenamiento en mediación.
-No es magia, tiene su encuadre y da buenos resultados, hasta para tu propia vida. Ahora ya no peleo más con mis hermanos, converamos, y tmbién intervengo cuando mis viejos discuten.
-Cuando apelamos a la mediación nadie pierde, ambos contendientes salen ganando.
-Apuntamos a resolver conflictos que antes no se solucionaron en determinadas instancias... cuando lo tradicional y lo ya visto, no da resultados positivos.
"La paz no se encuentra. Se construye" - así se proclamaba el lema en un folleto elaborado en torno al tema.
"Hablando se entiende la gente. Hablar y hablar hasta entenderse" -decía la consigna emitida en el programa de la radio comunitaria, donde cada semana los chicos iban desarrollando estrategias de mediación, aportando a los oyentes las herramientas para resolver conflictos, sin llegar a la violencia.
Algunas veces dramatizaban alguna situación a la manera de los radioteatros. Los temas eran de origen muy variado.
Las chicas que se peleaban por el novio.
Un tema muy recurrente. Peleas, revolcones, rasguños, tirones de pelo frente a un público que alienta a una, o a la otra, siempre a cuadra y media de la escuela, en horario de salida, como si las chicas fueran el centro del escenario para dar el espectáculo público.
-Dale, Moni, ponésela-gritaban los de un bando.
-Te vamos a deformar esa carita de mosca muerta. Mañana, a la salida del gimnasio -prometían lasdel otro lado.
Mientras, la policía llegaba a pura sirena para despejar la calle, a la vista de las vecinas.
-No puede ser, esto pasa todos los días -decían las curiosas.
Estos sucesos ocurrían generalmente al llegar la primaera, cuando las hormonas se dejan ver a flor de piel.
-Ninguna quería aflojar y se inculpaban, sin poder detener la cascada de agresiones. Esto no llevaba a ninguna solución.
Poco a poco, fueron entendiéndose. Vino la lluvia de ideas y en ese proceso, pasaron de ignorarse o insultarse, a mirarse a los ojos y proponer una solución sin violencia-así relataban las mediadoras.

¿Y la publicidad? ¿Cuál es la representación cultural que los medios nos dan?
Ësa había sido la consigna, que como disparador, se constituía en desafío para la investigación.
El tema fue abordado a partir del análisis de los mitos griegos. Por ejemplo, Narciso, el que despreció el amor de las ninfas y se enamoró de su propia belleza. La auto-admiración, la superficialidad y el ideal femenino en todos los tiempos, pudo relacionarse con las modelos, las pasarelas, las mdas, los problemas de nutrición, entre otros temas.
-¡Ah!, Silvia, entonces la literatura da para tratar todos esos temas? -descubrió un alumno que nunca aprobaba la materia.
Un grupo de alumnas concluyó su análisis según los discursos de los diferentes medios. En su exposición dijeron:
-Observamos que las mujeres que muestran son todas flacas, casi raquíticas. El aspecto físico es lo único que les interesa, por lo general son huecas y... mejor que ni hablen!
-¿Qué tiene la mujer flaca que anuncia las virtudes de  tal champú, por ejemplo?
-A mí me gustan las gorditas y pechugonas -interrumpió un compañero sin ningún prejuicio.
-Los medios no son la realidad. Sólo la representan y nosotras, las mujeres debemos ser receptores críticos de todos esos estereotipos que, día a día, nos quieren imponer- completó Patricia, mostrando las láminas seleccionadas para graficar la exposición.
-Las mujeres no somos como muestran las publicidades -señaló Inés -El modelo que nos imponen no coincide en nada con la realidad.
-Claro! Y la realidad es la que estamos viendo en este momento. Me gustás así, gordita -contestó Agustín, para poner una cuota de humor ante tanta sapiencia.

En una entrevista al CODEMA (Consejo de los derechos del niño y del adolescente), los nóveles periodistas arrancaron a un miembro del organismo, la siguiente conclusión:
"Debemos reclamar decisiones políticas que ataquen las causas, y no los síntomas... Los roles de víctima y victimario se alternan, pero siempre las víctimas más frecuentes de los hechos de violencia son los niños y jóvenes, los más desprotegidos"
-Sabemos que la responsabilidad es de todos, pero la obligación es de las autoridades y de las instituciones del Estado -cerraron la nota los reporteros.
En una charla informal entre colegas, los vericuetos de la memoria comienzan a hacerse visibles y a despejar anécdotas que nos hicieron rabiar, porque el suceso implicaba siempre alguna complicación, o te hacían llorar de risa, cuando lo políticamente correcto hubiera sido el enojo, y el sermón posterior.
-¿Te acordás, Elena, cuando el Rafa, aunque él decía, con su mejor cara de sota, que no lo había hecho, nos inundó el baño de varones y el agua corría escaleras abajo y hacia el patio, por el otro lado?
-Sí, y yo, cuando pasaba taconeando para ver qué pasaba, con semejante alboroto, el atorrante me decía "¿Le alcanzo la escoba, Sra.?"- Te daban ganas de reír, o ceñir el entrecejo y gritar, o agarrar la escoba de bruja, que tan amablemente me ofrecía, para salir volando hacia otra dimención, más idílica, con menos complicaciones.
-Contá, Elena, cuando tenías que dilucidar qué libro te estaban pidiendo.
-Déme el libro de tapa verde, ése que tienen un tipo desnudo en la tapa con las piernas y los brazos abiertos -contaba la bibliotecaria- Me mandó la de Biología.
-¿Título?
-No sé.
-¿Autor?
-¡Y yo qué sé! -recordaba Elena.
Se acercó más tarde a la ronda de recuerdos, la pro-secretaria.
-Y se acuerdan de ése, no sé cómo se llamaba, que siempre estaba fuera del aula y no quería entrar, entonces...
-¡Ah, sí,! Matías.
-¿Quiere que suba al techo y arregle la gotera?
-Y bueno, dale -y ahí iba con los emplastos, listo para solucionar el tema.
-Una vez traje una pala y dos renovales de cerezo para armar el jardincito de atrás, y estaba feliz con la tarea que le encomendé.
-Creo que tardó unos diez años para llegar a 5º; le tiraban las tareas comunitarias, más que aburrirse en la clase de Química, o divertirse con la cervatana, tirando papel mojado contra el cielo raso del aula.

En el semblante de todas nosotras pasaban las imágenes risueñas, curiosas, que nos hacían decir, sin dudarlo, que a nuestra tarea jamás iba a aplastarla la rutina. Cada día, nuevos desafíos nos obligaban a resolver con creatividad.

¿Han visto Uds. cómo los chicos comprometidos ponen en jacque a los adultos?

Hojeando, ojeando y relojeando (en dos entregas)

Así comienzan los chicos mirando diarios, revistas, publicaciones, hojeando con displicencia.
Ojeando, observando con relativa desconfianza, o "relojeando" hasta gastarlos, cuando encuentran algún tema que los atrapa.
Cuando se les da voz, obtienen el poder de la palabra y son capaces de expresarse. Es la escuela la institución que les brinda la oportunidad de ver, leer y criticar con fundamentos.
-Eso no es mágico, descubren alternativas de indagación de la realidad, se transforman en exigentes consumidores activos, en buscadores inteligentes de herramientas técnicas... y "entonces, ya nadie puede quitarles lo que poseen " -la asistente técnica reflexiona.
-No me gusta leer. Es muy largo!
-Sólo miro las publicidades , o las historietas.
-Me gustan los policiales.
-¡Uy!, mirá, a ése lo conozco, es de mi barrio, y se da con todo.
-¿A ver qué dice?
-Mirá, salimos en el diario, salió lo de la Feria de Turismo, la que armaron los de 4º y 5º!.
-A mí me gustan las páginas de deportes.
-Nosostros vamos a buscar las noticias deportivas. Jugamos al fútbol en la canchita de la otra cuadra.
-¿Y si armamos el grupo "Los deporteros"?
-Claro, una mezcla de reporteros y deportes. Eso vamos a hacer. Y somos cuatro para armar el grupo.
-Podemos organizar un campeonato de fútbol 7 con los chicos de los otros cursos.

Esa gran convocatoria se hizo y se resolvió así:
"Los pata e'cumbia se impusieron ante Los Changas" -informan en el periódico.
Vino después el reportaje a los protagonistas y el relato de la contienda con fotos del encuentro.

-Pudimos comprar grabadores de periodista y cámaras de fotos -comenta la profesora de Historia.
-Pareciera que la escuela está por un lado, y los medios, por el otro. Cuando en realidad, los medios están todos los días en las aulas. Primero les cuesta darse cuenta que ellos también pueden ser protagonistas, pero después, nadie los para!! -la preceptora nos dice.

Violencia, alcohol y drogas fueron los temas más tratados durante el desarrollo del programa "La escuela y los medios"
Violencia escolar
Detrás de la conducta violenta que manifiesta cada alumno, hay un problema que lo afecta, y mayoritariamente, se debe a la existencia de algún conflicto dentro de la familia -los chicos dicen en la nota que les publicaron en un diario local.
-A veces da miedo salir a la calle -dice una vecina entrevistada.
-El alcohol se ve ya en chicos de la primaria. Son niños de ocho años que a la salida de la escuela están tomando vino, sin ningún escrúpulo y a pleno día -afirma Gloria, una maestra a punto de jubilarse.
-Toman porque no tienen otra cosa que hacer -dice un alumno de 5º año.
-Los adolescentes están perdidos en un laberinto sin salida. Piden ayuda a gritos -comenta la profesora de Inglés.
-Trabajamos en la representación cultural que muestran los medios -le explico al cronista de un diario de la ciudad -Los alumnos consiguieron un espacio rdial en un micro y están hablando sucesivamente de temas tales como la pobreza, las dos caras de la ciudad, la postal turística y la marginalidad, además del Sida, Bulimia, Anorexia y también sobre la protección de los bosques en el Cerro Carbón.
-Si nosotros no cuidamos nuestra naturaleza, quién podrá hacerlo? -se preguntaba un alumno en la clase de Biología Aplicada al Turismo -propongo ir a entrevistar al Secretario de Medio Ambiente.
-Pero antes, consigamos una excursión al lugar para fotografiar y ver el terreno -aporta un compañero -¿Cómo puede ser? Estamos estudiando turismo, pero en teoría, nada más.

Violencia infantil (artículo publicado por los alumnos en un periódica local)
"Los indicadores para ayudar a reconocer el problema son, básicamente, el maltrato físico y el maltrato emocional"
 
-Rajá de acá, pendejo. Si querés comer, andá a chorear o buscar en la basura , te dije.
-¿Cuánto hiciste hoy? Dame, no te hagás el boludo.
En el trabajo con los medios, se van cumpliendo etapas que los chicos asumen con suma responsabilidad. Análisis e investigación en la gráfica, en radios y en televisión. Luego entrevistas, visitas, encuestas callejeras con tabulación de datos y finalmente, dan a conocer a la comunidad las conclusiones, además de obtener una publicación -señala la coordinadora pedagógica.

¿Cómo  dicen los medios que somos los adolescentes? Es la pregunta que los entrevistadores hacen en la escuela, en la calle, en el barrio.
 -No todos los jóvenes vivimos en una nuba-aclaran- No sólo nos interesa la diversió. Hay quienes trabajan, estudian y concurren a cursos, hacen deportes.
-Las mujeres no somos como nos muestran las publicidades -dicen luego de participar del "Encuentro Nacional de Mujeres" -El modelo de mujer que nos tratan de imponer, no coincide con nuestra realidad.
"Recordá, no dudes en pedir ayuda" -proclama el folleto preparado en torno al tema de la violencia, que es distribuido entre sus compañeros.

Violencia familiar
-Decidimos trabajar este tipo de violencia, ya que el ser humano comienza a desarrollarse dentro del seno familiar, y se refuerza más tarde, con la socialización.
-¿Qué, no hay comida hoy? -un empujón y una patada -Si cocinás, te perdés la novela, eh? Imbécil, cornuda!

Delincuencia juvenil 
-Casi ningún medio se ocupa del tratamiento de esta problemática, y cuando lo hacen, de lo que menos hablan, es de las causas.
-Dale, dame la guita, rápido! -apuntan con una pistola.
 -Y Uds., agarren todas las birras. Rápido!.
"Quizás te robaron tu infancia, pero hoy, podés hacer que la delincuencia no te arruine la adolescencia" -es el texto en una de las carteleras del patio central.

Discriminación
Los resultados de las encuestan informan las causas, según el siguiente orden:
Aspecto físico, color de piel, situación social, religión, nacionalidad, y otros.
-Por ejemplo, si lo veo todo vestido de negro, digo que es un indio de mierda, o cuando habla, lo trato de paisano...
-O pertenece a alguna tribu urbana.
-Me sentí discriminado porquee dicen que soy un concheto y pienso diferente.
-Me dicen maricón porque me gusta la poesía...

Piloteando futuros sobre sexualidad y derechos reproductivos.otra posibilidad para que los jóvenes decidan su propia vida.
"Un gesto era suficiente... en un instante olvidaba insultos que antes parecían agravios imposibles de perdonar..., con sólo una caricia, una mirada de ternura, desaparecían mis pudores y me entregaba al placer, al desenfado de gozar la vida... él era sincero, lo creía, llenando mi corazón de esperanza, de alegría, como un elixir dulce que prolongaba nuestro amor"   (fragmento de una redacción sobre el amor, presentado por una alumna)

En tiempos de violencia, un gesto realizado con el corazón
Las alumnas visitaron el Hogar de Ancianos. Escucharon sus historias de vida, les leyeron relatos de su autoría y compartieron gratos momentos entre mates y guitarreada.
El canto de un abuelo coronó el encuentro de generacion es -destacaban en la prensa e incitaban para que eventos de este tipo se repitan.

Entre tanta violencia familiar, escolar e infantil, discriminación, delincuencia juvenil, supimos que éstas son consecuencia de la violencia social. Nos propusimos, entonces, introducir el programa de Mediación entre pares para la resolución pacífica de conflictos. 
-Las drogas son una forma de aislarse de la realidad-decía una alumna de 4º año, con absoluta convicción.
-Y sí, la violencia tiene que ver con el contexto social de Argentina. La desocupación, la marginalidad y el desempleo en la ciudad, lleva al alcoholismo y a las drogas. La violencia juvenil existe y comienza primero en la casa, y sigue con los viejos -apunta una  profesora durante la entrevista.


lunes, 21 de febrero de 2011

Cuatro flashes y un mix

Flash 1:
Barría la vereda distraída, lenta, deteniéndome en quitar todo el polvo y las hojas de los plátanos, que, rebeldes, volvían a caer en ese otoño insistente y lejano.
Observaba, medio de reojo, el potrero improvisado en la calle frente a mi casa.
En el centro de la cancha, el chico que me gustaba lucía sus gambetas, compadreando. A veces metía un gol inesperado, y yo barría a continuación, cada vez más frenéticamente, festejando.
Mi madre admiraba mi correcta limpieza, mi pulcritud y obediencia.
El Pato se había convertido una vez más en mi héroe favorito.

Flash 2:
Mar azul, increíblemente azul bajo el brillante sol de abril alicantino.
Resuena en mis  oídos la canción de Serrat: "porque yo, nací en el Mediterráneo"
Hoy está sereno como un lago. No es el mar de las costas chilenas, el contumaz Pacífico que nunca se golpea contra las mismas rocas. No es el mar azul ultramar de las Islas Canarias o el gris aburrido y racional del Mar Caspio.
Me pregunto ¿Cómo se sentirá Teófilo Quispe, el bolivianito que no pudo ver la salida al mar, que se conformó con el inmenso Titicaca, pero soñó con gaviotas y con olas, con anclas, con puertos y prostitutas, con marineros y piratas, con delfines saltarines y peces voladores?

Flash 3:
Críspulo Vargas, qué nombre tan macho!!! Sólo a él podría haberlo mordido una araña pollito. Si lo hubiesen bautizado, por ejemplo Nemesio Gómez, o Perejil Manzano, o Temerindo Juárez no hubiese soportado tal adversidad.
Es bien de machos salvar su vida apelando a la sierra indiferente e implacable!
Ahora, manco y todo, es el héroe de la comarca. Tanto, que la selva lujuriosa lo proteje de futuras alimañas y se abre paso entre mburucuyáes tropicales. Las yararás (o yararases) endulzan y almibaran su veneno.

Flash 4:
Mr. Right, el fogonero, y Mr. Lift, el maquinista, calientan sus existencias con un brandy transgresor, mientras transitan por el páramo irlandés.
¿Qué temores los acecharán en esa noche gélida? ¿Serán los fantasmas medievales, caballeros estoicos persiguiendo al dragón?

                                                               Un mix
El pato patea un penal en la cubierta del crucero del amor, mientras una espigada rubia lo espera con un drink.
El manco Críspulo Vargas corre las olas en su tabla de surf por las costas del Adriático. Ya abandonó el viejo camioncito fileteado que decía: "Cambio suegra por yarará", ahora promociona una marca de motosierras.
¿Y qué hubiese pasado si la araña pollito ataca al dragón?
Quizás Mr. Right y Mr. Lift hubieran podido saborear con satisfacción y sin culpas, un brandy reparador, mientras leen una de piratas, o mejor, una de caballeros.

Vivencias, lecturas, vigilias, deseos, esperanzas, dramas, mitos, todo se licua en la batidora de los sueños, momentos antes de despertar Silvia, en la cama del hospital.