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martes, 19 de abril de 2011

Hojeando, ojeando y relojeando (en dos entregas)

Así comienzan los chicos mirando diarios, revistas, publicaciones, hojeando con displicencia.
Ojeando, observando con relativa desconfianza, o "relojeando" hasta gastarlos, cuando encuentran algún tema que los atrapa.
Cuando se les da voz, obtienen el poder de la palabra y son capaces de expresarse. Es la escuela la institución que les brinda la oportunidad de ver, leer y criticar con fundamentos.
-Eso no es mágico, descubren alternativas de indagación de la realidad, se transforman en exigentes consumidores activos, en buscadores inteligentes de herramientas técnicas... y "entonces, ya nadie puede quitarles lo que poseen " -la asistente técnica reflexiona.
-No me gusta leer. Es muy largo!
-Sólo miro las publicidades , o las historietas.
-Me gustan los policiales.
-¡Uy!, mirá, a ése lo conozco, es de mi barrio, y se da con todo.
-¿A ver qué dice?
-Mirá, salimos en el diario, salió lo de la Feria de Turismo, la que armaron los de 4º y 5º!.
-A mí me gustan las páginas de deportes.
-Nosostros vamos a buscar las noticias deportivas. Jugamos al fútbol en la canchita de la otra cuadra.
-¿Y si armamos el grupo "Los deporteros"?
-Claro, una mezcla de reporteros y deportes. Eso vamos a hacer. Y somos cuatro para armar el grupo.
-Podemos organizar un campeonato de fútbol 7 con los chicos de los otros cursos.

Esa gran convocatoria se hizo y se resolvió así:
"Los pata e'cumbia se impusieron ante Los Changas" -informan en el periódico.
Vino después el reportaje a los protagonistas y el relato de la contienda con fotos del encuentro.

-Pudimos comprar grabadores de periodista y cámaras de fotos -comenta la profesora de Historia.
-Pareciera que la escuela está por un lado, y los medios, por el otro. Cuando en realidad, los medios están todos los días en las aulas. Primero les cuesta darse cuenta que ellos también pueden ser protagonistas, pero después, nadie los para!! -la preceptora nos dice.

Violencia, alcohol y drogas fueron los temas más tratados durante el desarrollo del programa "La escuela y los medios"
Violencia escolar
Detrás de la conducta violenta que manifiesta cada alumno, hay un problema que lo afecta, y mayoritariamente, se debe a la existencia de algún conflicto dentro de la familia -los chicos dicen en la nota que les publicaron en un diario local.
-A veces da miedo salir a la calle -dice una vecina entrevistada.
-El alcohol se ve ya en chicos de la primaria. Son niños de ocho años que a la salida de la escuela están tomando vino, sin ningún escrúpulo y a pleno día -afirma Gloria, una maestra a punto de jubilarse.
-Toman porque no tienen otra cosa que hacer -dice un alumno de 5º año.
-Los adolescentes están perdidos en un laberinto sin salida. Piden ayuda a gritos -comenta la profesora de Inglés.
-Trabajamos en la representación cultural que muestran los medios -le explico al cronista de un diario de la ciudad -Los alumnos consiguieron un espacio rdial en un micro y están hablando sucesivamente de temas tales como la pobreza, las dos caras de la ciudad, la postal turística y la marginalidad, además del Sida, Bulimia, Anorexia y también sobre la protección de los bosques en el Cerro Carbón.
-Si nosotros no cuidamos nuestra naturaleza, quién podrá hacerlo? -se preguntaba un alumno en la clase de Biología Aplicada al Turismo -propongo ir a entrevistar al Secretario de Medio Ambiente.
-Pero antes, consigamos una excursión al lugar para fotografiar y ver el terreno -aporta un compañero -¿Cómo puede ser? Estamos estudiando turismo, pero en teoría, nada más.

Violencia infantil (artículo publicado por los alumnos en un periódica local)
"Los indicadores para ayudar a reconocer el problema son, básicamente, el maltrato físico y el maltrato emocional"
 
-Rajá de acá, pendejo. Si querés comer, andá a chorear o buscar en la basura , te dije.
-¿Cuánto hiciste hoy? Dame, no te hagás el boludo.
En el trabajo con los medios, se van cumpliendo etapas que los chicos asumen con suma responsabilidad. Análisis e investigación en la gráfica, en radios y en televisión. Luego entrevistas, visitas, encuestas callejeras con tabulación de datos y finalmente, dan a conocer a la comunidad las conclusiones, además de obtener una publicación -señala la coordinadora pedagógica.

¿Cómo  dicen los medios que somos los adolescentes? Es la pregunta que los entrevistadores hacen en la escuela, en la calle, en el barrio.
 -No todos los jóvenes vivimos en una nuba-aclaran- No sólo nos interesa la diversió. Hay quienes trabajan, estudian y concurren a cursos, hacen deportes.
-Las mujeres no somos como nos muestran las publicidades -dicen luego de participar del "Encuentro Nacional de Mujeres" -El modelo de mujer que nos tratan de imponer, no coincide con nuestra realidad.
"Recordá, no dudes en pedir ayuda" -proclama el folleto preparado en torno al tema de la violencia, que es distribuido entre sus compañeros.

Violencia familiar
-Decidimos trabajar este tipo de violencia, ya que el ser humano comienza a desarrollarse dentro del seno familiar, y se refuerza más tarde, con la socialización.
-¿Qué, no hay comida hoy? -un empujón y una patada -Si cocinás, te perdés la novela, eh? Imbécil, cornuda!

Delincuencia juvenil 
-Casi ningún medio se ocupa del tratamiento de esta problemática, y cuando lo hacen, de lo que menos hablan, es de las causas.
-Dale, dame la guita, rápido! -apuntan con una pistola.
 -Y Uds., agarren todas las birras. Rápido!.
"Quizás te robaron tu infancia, pero hoy, podés hacer que la delincuencia no te arruine la adolescencia" -es el texto en una de las carteleras del patio central.

Discriminación
Los resultados de las encuestan informan las causas, según el siguiente orden:
Aspecto físico, color de piel, situación social, religión, nacionalidad, y otros.
-Por ejemplo, si lo veo todo vestido de negro, digo que es un indio de mierda, o cuando habla, lo trato de paisano...
-O pertenece a alguna tribu urbana.
-Me sentí discriminado porquee dicen que soy un concheto y pienso diferente.
-Me dicen maricón porque me gusta la poesía...

Piloteando futuros sobre sexualidad y derechos reproductivos.otra posibilidad para que los jóvenes decidan su propia vida.
"Un gesto era suficiente... en un instante olvidaba insultos que antes parecían agravios imposibles de perdonar..., con sólo una caricia, una mirada de ternura, desaparecían mis pudores y me entregaba al placer, al desenfado de gozar la vida... él era sincero, lo creía, llenando mi corazón de esperanza, de alegría, como un elixir dulce que prolongaba nuestro amor"   (fragmento de una redacción sobre el amor, presentado por una alumna)

En tiempos de violencia, un gesto realizado con el corazón
Las alumnas visitaron el Hogar de Ancianos. Escucharon sus historias de vida, les leyeron relatos de su autoría y compartieron gratos momentos entre mates y guitarreada.
El canto de un abuelo coronó el encuentro de generacion es -destacaban en la prensa e incitaban para que eventos de este tipo se repitan.

Entre tanta violencia familiar, escolar e infantil, discriminación, delincuencia juvenil, supimos que éstas son consecuencia de la violencia social. Nos propusimos, entonces, introducir el programa de Mediación entre pares para la resolución pacífica de conflictos. 
-Las drogas son una forma de aislarse de la realidad-decía una alumna de 4º año, con absoluta convicción.
-Y sí, la violencia tiene que ver con el contexto social de Argentina. La desocupación, la marginalidad y el desempleo en la ciudad, lleva al alcoholismo y a las drogas. La violencia juvenil existe y comienza primero en la casa, y sigue con los viejos -apunta una  profesora durante la entrevista.


sábado, 16 de abril de 2011

Salvar la dignidad

Ya se movió el balón y ... a correr tras él!
La pelota tiene alma y vida; va hacia algún jugador, según la urgencia del llamado, como por ondas telepáticas. Ríe a carcajadas, cuando escapa entre las piernas y los botines, o llora cuando recibe un golpe fuerte; a veces se aburre y se va del perímetro, coqueteando, para que la vayan a buscar.
Mi experiencia futbolera se limitó a acompañar a mi papá a la cancha, cuando tenía cinco años, y después, no más. Pero supe, enseguida, que había una estrategia, una táctica planeada de antemano en el vestuario, o simplemente, dejar que el ritmo del partido dicte las jugadas.
-Profe Juan, ponete las pilas! -gritaban las chicas desde la tribuna.
El "Maestro", desde un lateral, de vez en cuando gritaba alguna indicación, ahuecando sus manos como megáfono.
-Ti-bu-ro-nes!!! Ti-bu-ro-nes!!! -alentaban los alumnos del profe.
Terminó el primer tiempo ganando 2 a 0 los Colorados. Claro, los más activos!.
En el segundo tiempo Los Tiburones salvaron su dignidad con un gol. Y brillaron con el sol de diciembre, como sus frentes y sus ojos.
Entre algarabía, saludos, sudor y risas se retiraron de la cancha.
Mientras se preparaba el otro partido, pensaba cómo el deporte, el juego en equipo y la actividad física mantienen las mentes lúcidas, y la salud, la solidaridad, los afectos, aunque ahora se diga "elongar", y antes, "precalentamiento". No podía dejar de analizar tampoco, cómo el futbol profesional y la compra de jugadores les sacan la camiseta de "sus amores" como "bombacha veloz". Cómo se cambia tan fácil el potrero, la canchita de barrio o el club, por un superestadio, donde impera el dinero, la fama y las botineras. Elucubraciones y nostalgias que aparecen de vez en cuando, y de cuando en vez.
Dos canales de televisión filmaban los entretelones y las entrevistas al D.T.: Guido, al capitán de Los Tiburones, el Pony Alvarado y al goleador de Los Colorados, Emir Basabez, una "bestia", aunque sea parte de la fauna del equipo contrario.
Luego, llegaron los premios por la participación, el recuerdo por los que ya no están, algún "quiebre" del locutor, fotos, abrazos y promesas de convocarse nuevamente el año próximo. Pero, eso sí, con entrenamiento previo y más organización.
El cielo seguía diáfano y ese sol, tan intenso, proponía mayor brillo a la jornada, a los jugadores, a la hinchada y, por supuesto, al "Maestro" marcador de Pelé, y sabalero.

Un poco aburrida, a la hora de la siesta, en la cama del hospital, recorrí las anotaciones hechas en la libretita roja, aquella vez que me senté en la tribuna del Club Estudiantes para ver el encuentro, homenaje de "las glorias del futbol barilochense".
¿Faltará mucho para el horario de visitas? Juan estaría, sin falta, para brindarme paz, para cuidarme, para que me reponga pronto.

viernes, 15 de abril de 2011

Y yo marqué a Pelé. (en dos entregas)

Esto nos dijo el maestro Guido, D.T. de Alas Argentinas en sus tiempos mozos.
Iban llegando los veteranos, las glorias del futbol barilochense. Así los llamó el partido político organizador del encuentro, en homenaje al futbol de todos los tiempos.
-¡Eh, maestro! ¡Qué gusto verlo!! -el Jabalí, de amplia sonrisa despareja y mirada salvaje, lo había reconocido.
-¿Se acuerda, maestro, de éste? -El caballo loco, Varguitas, el más memorioso y fisonomista, iba anunciando a los recién llegados.
-No lo reconozco ... tantos años ya pasaron- por lo bajo y desconcertado.
-Tatú, acercate -entre abrazos, saludó a Varguitas.
-El D.T., pero qué bien que está, "maestro"!! -el Tatú, encorvado, casi metiéndose en la cueva, y un poco tímido, lo saludó reverenciándolo.
-Y también jugué en Colón de Santa Fe -decía a quien quisiera escucharlo -¡Qué años ésos, che! -el semblante firme y la emoción en los labios.
En esos momentos, me sentí más cómoda entre ese grupo de hombres valerosos. Porque era "sapo de otro pozo", orillera del río.
-Y yo soy sabalera y santafesina- comenté. Pude percibir que se instalaba una sintonía entre el maestro y yo. No sé, quizás, el amor por el deporte y las nostalgias.
-Profe Juan, acá estamos -un grupo desparejo en años y en sentimientos, dicharacheros y vocingleros gritó -Vinimos a alentarlos, eh!! -Se trataba del grupo de alienados y desmanicomializados que juegan al futbol con Juan dirigiéndolos.
Ahora le dicen "profe", pero la jerarquía de "maestro" es mayor, por trayectoria, por autoridad bien ganada y por experiencia -pensé.
Una secuencia de imágenes, recuerdos de contiendas, de partidos bien peleados, pasaban como ramalazos de agua fresca por la mente del "Maestro", así, con mayúscula. Sé que no iba a corregirlos pidiendo que lo llamen Juan Carlos, porque el apodo, sabía, lo ponía más que orgulloso, casi arrogante en su humildad.
Las chicas de la organización, por ser jóvenes, entre desconcertadas y confundidas, iban haciendo pasar a mujeres, chicos, jóvenes madres con sus bebés en cochecitos, familias enteras, abuelos arrastrando a sus nietos, y curiosos.
De pronto, una panza redonda y oronda se acercaba. Entraba también un canoso asomándose, tras sus anteojos negros, retacón y compadrito. Era el Pony Alvarado.
También estaba ingresando, intrigado por no saber qué iba a pasar, quiénes estarían y cómo se iban a organizar, el Perro Moncada. Sus belfos, su nariz recia de perro de caza y su mirada torva, interrogaban.
-¿Quién es ése, "Maestro"? -le preguntaban.
-El Perro Moncada, sin dudas -Un apretón de manos y un abrazo -Pero estás panzón, viejo! -exclamaba.
Las piernas del Maestro hacían un gran esfuerzo para sostenerlo altivo. El evento con las glorias del fútbol desde hace treinta años, debía conmocionar hasta al más macho.
¿De qué iban a hablar? 
Y... de fútbol, las anécdotas, los encuentros difíciles, los viajes a Ingeniero Jacobacci, o a Los Menucos, las victorias, las derrotas, las peleas con el canchero y con la prensa...
-Y entonces fui a la cabina y le quité el micrófono para que deje de decir pavadas -recordaba J.C. Guido, entre eufórico y exasperado.
-Y la remató con un par de piñas! -me acuerdo. Los ojos del Perro se habían avispado un poco.
Se sucedieron anécdotas de partidos frente a Huahuel Niyeo, el club Boca Juniors, Estudiantes, Independiente... y más. Los tres chuecos, perros de la calle, también rondaban por ahí. El Chimango Knell llegó apurado y disculpándose.
-En pocos minutos daremos comienzo al primer partido -anunció la propaladora, mientras recomendaba los choripanes, "allá donde sale humo", y las gaseosas.
El olorcito a chori auspiciaba sabrosura en el encuentro. Infaltable en una cancha esos nutrientes, que sumaban más energía a la ya existente en los pequeños grupos que iban armándose.
Por su parte, el zoológico estaba casi completo. Sólo faltó el monito Castañeda, por qué será?
-¿Qué vamos a hacer?
-¿Cómo formamos?
-¿Los más viejos contra los jóvenes?
-Los de Alas contra Independiente -propuso con decisión un cincuentón aguerrido y panzón.
Las chicas de la entrada no sabían.
El canchero actual no sabía.
El canchero veterano no sabía.
El masajista jubilado no sabía.
El único concejal no sabía.
El choripanero no sabía.
El aguatero no sabía.
Los "lineman" no sabían.
Los árbitros no sabían.
-Dale, Varguitas. Vos sabés, organizalo. Estos no son del palo! -propuso un pelado, al que le brillaba la cabeza al sol del mediodía.
Todos se alejaron hacia los vestuarios, confiando más en los nombres de la libretita, que en su propia memoria.
Me distraje, por un rato, observando a los teros que, en la copa de los pinos, junto al arco derecho, chillaban frenéticamente, no sé si por proteger a sus crías, o por adherir al alboroto desorganizado.
Los chimangos, por su parte, custodiaban la parrilla desde el árbol más cercano, intentando "choricearse" algún chorizo desorientado.
La pasión, el trabajo en equipo, de años, y esa incansable sensación de correr tras la redonda hasta dejar la vida, los unía.
Recordé que la radio, esa mañana, presagiaba caídas, esguinces, cambio de jugadores cada 5' por torceduras, por falta de aire, por magulladuras. ¡Uy!, qué desafío!
-El primer partido está por comenzar entre Los tiburones y Los colorados -anunciaron al fin.
Mis simpatías estaban por Los Tiburones, no por ser los reyes del mar, sino porque aún son capaces de "comerte la boca", como dice la canción.
-Deberían llamarse "Los dinosaurios", porque eran los más veteranos, o "El zoológico", porque había bichos de toda calaña -me reía sola, disponiéndome a ver el espectáculo.
La mayoría había tirado los botines, o los guardaba celosamente, como trofeo; unos pocos, aún jugaban una vez por semana.
Al entrar a la cancha con sus camisetas bordó, la hidalguía los hacía brillar.
Los colorados eran veteranos, pero más jóvenes. Hicieron su aparición con casaca roja, por supuesto. En la espalda decía algo así como Luelmo o Lueiro, pero no supe descifrarlo, porque me faltaban las gafas de lejos, y el movimiento no me ayudó.
Era un auspicio de una farmacia, o de un partido político, creo.
Cosas de la edad. La elección de los colores, rojo y bordó, resultaría un problema para los daltónicos, pensé. No se había previsto el tema de las camisetas, claro.