Saltar por la ventana a la siesta veraniega.
Pedalear con los pelos al viento.
Callejear montada a la grupa de la burra Catalina.
Enjugar el sudor en el calor calcinante.
Correr por la pradera y acariciar a la oveja negra.
Sumergirse en la laguna, cazar ranas y quitar los huevos rosados adheridos a los juncos.
Disfrazarse de señorita frente al espejo.
Robar los tacones y la cartera de la hermana mayor.
Maquillarse como una pared llena de graffities.
Hurtar ciruelas de la frutería y correr.
Trepar al manzano y morder el fruto prohibido.
Retornar y volver en puntas de pie, entrando por la puerta trasera, sin que se descubran las travesuras.
Infancia feliz.
Son relatos de ficción y de no-ficción, un poco autoreferenciales, algo fantásticos, con mucha verosimilitud,anécdotas escolares o reflexiones simples sobre temas tan clásicos como el amor, la familia, la educación, los medios o el trabajo.
Mostrando entradas con la etiqueta transgresiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta transgresiones. Mostrar todas las entradas
martes, 17 de octubre de 2017
miércoles, 26 de abril de 2017
Verdad a medias. Media mentira
Ésta es una historia huerística para adultos. Hay cuentos para matematizar la vida; hay emisores que evitan decir la verdad y hay receptores que se afanan al desafío de descubrir, pero en la conciencia de que saber será, sin duda, una verdad a medias, o una media mentira. Veamos.
Tomemos la medida del tiempo para cumplir una promesa largamente postergada. El tiempo en horas y en minutos para efectuar la entrega, es decir, la aventura.
El sujeto parte a las 8.30 , va hacia B y regresa al punto de partida a las 13.30, confirmando a los personajes secundarios de esta historia, que la entrega se realizó exitosamente en el lapso de 30 minutos. El recorrido va desde un punto A al punto B y el regreso, desde B a A, debiendo pasar por dos puntos geográficos de la zona, antes de llegar al objetivo.
Así es que sale a las 8.30 pero a los 5' de caminata, debe volver sobre sus pasos, porque ha olvidado la tarjeta para tomar el bus. Va hacia la parada y espera 30'. Es domingo y los buses pasan cada hora. La caminata posterior hacia el destino B, para realizar la entrega, dura 30'. Desde B, regresa a A, siendo las 13.30.
Como ayuda memoria, ¿podrías realizar una recta numérica determinando horas y minutos y considerando partida, retorno, nueva partida, un trasbordo, tiempo de caminata y regreso? Es conveniente verificar si el recorrido para el regreso es por la misma ruta o se utilizan vías de escape.
A continuación, marcar con una cruz la medida temporal que consideres correcta para el lapso de entrega:
-10.20 a 10.50
-10.30 a 11
-10.40 a 11.10
Cabe consignar que el sujeto encargado de efectuar la entrega es varón. No hay datos sobre el sexo del sujeto que recibe la entrega. Preguntarse si se trata de una entrega abstracta o concreta. Si fuera el primer caso, se trataría de un encuentro de miradas, de pensamientos, de conversación escueta e informativa; en el segundo caso, la entrega es física de cuerpos con culminación líquida. Tener en cuenta el clima emocional y el tono que se percibe en el trayecto de regreso: sentimiento de vacuidad, de tarea cumplida por el varón, o por el contrario, sensación en ambas partes, de plenitud e intensidad.
Otra digresión: en la escritura moderna, los finales suelen ser abiertos y el lector decide cada desenlace, según las pistas dadas. En este caso, el lector deberá crear la trama, es decir, la relación entre A y B, la categoría de la encomienda a ser entregada, la descripción del ambiente exterior y el ámbito interior, así como las emociones de los personajes. Claves de etiquetas: aventura amorosa, clandestinidad, sexo, ansiedad en la espera hasta la concreción del encuentro y los sentimientos de ambos, luego de cumplirse el cometido.
El desafío está planteado. La consigna del taller de escritura en el día de hoy deberá cumplirse en 60'.
sábado, 1 de octubre de 2016
Antídoto
Tengo un amigo limeño, "el causita", quien desde siempre anduvo al borde del abismo, arriesgando su vida, escalando sueños. Y escribe "con calma, sin miedo, sin vergüenza"
Tengo otro amigo mexicano que le escribe a las "musas feas" (y a las otras) apostando al amor, "jalisciando" en gerundios y neologismos, que desafía a Dios, de puro transgresor que es.
Tengo otro amigo, el de Salamanca, que cura los males de la gente de su pueblo con medicinas y con poesía. Escribe odas (¿o antiodas?) al vómito. "Hay vómitos que dan vértigo"..."Vómitos amarillos de canuto"..."Vómitos en los portales"... Son epitafios con iracundia.
Lo cierto es que los tres, sin duda, quieren descargar sus mochilas y vaciar sus lados oscuros, para transitar caminos llanos o tortuosos, en ascenso o en descenso, los que vengan. El primero, rescata con palabras su devoción por la vida y el amor por todos los que hacen felices sus días. El segundo, quizás, tiene que pedir perdón por su secreta poligamia y otros entuertos. El tercero, tal vez, quiere purificar los pecados y las rencillas.
Escribir compensa las pérdidas y las ganancias, como el debe y el haber de la realidad y la fantasía, equilibra los daños y las bonanzas con la vara de la justicia y balancea en una telaraña las tristezas y las alegrías.
Y acá estoy, con la mano siniestra descansando en un colchón de hielo, palma arriba, palma abajo, para hacer bajar la hinchazón. Es que me ha picado una avispa carnívora, una "chaqueta amarilla" germánica y me ha inyectado su veneno. Todo porque, como de costumbre, ando metiéndome en donde no me corresponde, "metiendo la pata" (esta vez la mano). Y como soy diestra, neutralizo con la palabra, como ellos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)