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miércoles, 7 de junio de 2017

Y dale... andá borracho a dormir

Ésa es la letra de una cuequita chilena. Me vienen a la memoria algunas frases sueltas que sólo yo puedo hilvanar, y Ud., querido lector, tal vez comprenda.
"Yo puedo, yo soy el dueño de la Mirta, y ella me va a obedecer"

"Por fin tendré algo propio, yo que nunca tuve nada, algo que sea únicamente mío"

"Otro caso de incesto, de abusos" - las dos maestras se miran y coinciden en la misma idea.

"Es que tuve un problema con mi hermana. ¡Bah! con mi hermana, no. Con mi cuñado." -dijo el chico.

"Él siempre decía que no aguantaba más al Basilio cuando se ponía en pedo y le pegaba a la Mirta... pero nunca creí que lo iba a cumplir... José es un chico bueno... conozco a mi hijo... no es un asesino."

"Maté a mi cuñado porque seguía pegándole a mi hermana... al muy turro no le importó el bombo de cinco meses que ella tenía"... "Tendría que borrar esa tardecita de mierda del 30/3/92. Fui y de un solo puntazo en el pecho, lo maté."

"La panza de mi hermana sigue creciendo y Mirta está ahora engordando, hasta tiene una mirada tranquila y me abraza cuando vuelvo de la escuela, y llora, pero son otra clase de lágrimas y se agarra la panza y después se ríe. Yo creo que es porque su hijo pronto va a nacer, que es lo que más quiere en el mundo".   22/4/92.

"Mirta le puso Alfonso José. Ella dice que es por el de la novela que pasan a la tarde. Yo me imagino que José es por mí, pero no..."

"Mañana seré mayor de edad. ¿Y después? ¿Qué será de mi vida, diario?

Dos años después de los sucesos, José, aunque con dificultades, ya estaba en 4º año.
Mientras iba a la escuela, Silvia escuchaba las noticias. Una en particular, la sobrecogió.

"En el predio del Tiro Federal se encontró colgado el cuerpo sin vida de un joven... Se trataría de un nuevo suicidio adolescente".

Ya en la escuela, Silvia y Mabel se encontraron.
-¿Escuchaste la radio?
-¿Es José?
-Sí.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Éstas no son sólo sensaciones

Ustedes imaginan una meseta árida, cuarteada, reseca, llena de grietas, rescoldos, humaredas, osamentas y cenizas, donde los esqueletos deambulan sin un norte, llevando un espino entre las falanges. Así se va transformando todo aquello, la vida que era antes.
Como testigo, y desde lo alto, veo pasar la vida, amarrada a mi globo rojo. La primera historia podría ser breve como un micro-relato, pero procuraré internarme en los vericuetos de la mente de los protagonistas, para entenderlos en su pesar.
Ella es etérea y suave como si fuera de terciopelo crudo, es también soñadora como una pompa de jabón que vuela destellando al sol, hasta que estalla unos metros más allá. Él , el que la lleva de la mano en la subida, la complementa, porque es de esas personas que saben muy bien dónde pisan y adónde van, luego de haber sopesado las ventajas y las dificultades, antes de tomar un rumbo.
No es precisamente un romántico, pero esta nochecita accedió sin más, a los deseos de ella. La luna aparecerá sobre el lago y será grande y roja, como si estuvieran viendo una tajada de corazón de una sandía con todas sus semillas, dulce y sabrosa.
El sol va escondiéndose tras los cerros hacia el oeste. Las audaces sombras, como fantasmas, van oscureciendo el sendero que transitan. Detrás de los arbustos ya se disponen al reposo las liebres y las alimañas. Se oyen los suspiros del bosque, cuando el follaje se mece con la brisa. El chistido de un búho se divierte desde la rama de un tronco seco, al observar los ojos de miedo de ella y los cabellos rubios, que flotan asomando debajo de la gorra de lana.
Ellos están absortos al ascender las estribaciones del cerro. Desde los matorrales saltan dos figuras oscuras y encapuchadas que los sorprenden.
-¡Dame el celular, guacha! Y no te retobes- De un manotazo le quita el móvil y le desgarra la manga de la campera. La empuja de espaldas, le quita con violencia los pantalones, el calzado, la bombacha, y la dignidad. La sacude por breves instantes, hasta que logra descargar su lujuria, y carga después el botín.
-¿Y vos, tarado, largá la billetera y las llaves del auto! -El otro lo amenaza con una navaja en una mano y le retuerce un brazo con la otra. El muchacho puede ver cómo la chica se defiende, grita y patalea, mientras el agresor la golpea en las mejillas, en las nalgas y en el pecho. Él no puede gritar ni zafarse: está inmovilizado, recibe una fuerte patada en el estómago. 
La luna roja ya ha salido, cuando los dos muchachos se escapan en la espesura.
Podría haber sido un graffitti, de esos que vemos en los paredones: "Quise ver la luna llena y me asaltaron. Esto no es sólo una sensación".

La segunda historia podría llamarse: "Una de piratas"
-Está presa por abandono de persona -afirmó el juez subrogante.
-Su bebé murió por inanición. La madre no fue capaz de tratar la desnutrición de sus nueve hijos, de padre desconocido -completó.
-El Estado se acordó de la ciudadana únicamente cuando decidió aplicar la justicia -dijo el abogado defensor.
-La mujer no cumplió con sus derechos de madre -acotó el fiscal.
-¿Cuál es la condena? -preguntó el movilero.
-Dieciocho años -contestó el carcelero.
-Señora, ¿Qué sabe usted de sus otros hijos?
-No sé, no los vi más. No me acuerdo cuánto hace que estoy aquí, ni cuánto falta para salir -contestó la rea.
Enganché mi globo rojo en la rama del aromo que cubre, casi con vergüenza, la tumba del angelito. La madre había arañado la tierra estéril con sus manos, con sus uñas y con sus lágrimas había ablandado esa costra dura, que se negaba a recibirlo a la vera del camino, esa tarde nefasta cuando se le murió en sus brazos.
-No llores, falta poco, casi veo el edificio del hospital. Ahí te van a ayudar -le había dicho a su criatura, pero no le alcanzó ni el tiempo, ni la distancia, ni la desolación.
En la pantalla de televisión, una placa denuncia la trayectoria de los miembros que componen el Poder Judicial del territorio. Una provincia olvidada en los remolinos del viento seco y la tierra cuarteada y devastada.
-Dra. Eduviges Dávila Luna de Ramos, presidente del Poder Judicial, cuñada de la esposa del ex-gobernador.
-Dr. Cátulo Abel Tuñón Ervitti, profesor de una universidad privada donde estudian los hijos del empresario, a cargo de las obras viales que construye la provincia, con fondos de Nación.
-Dra. Julia Ester Olmos Carrión, amiga de la madre del Ministro de Relaciones Públicas de la provincia.
-Dr. Ramón de las Mercedes Argüello, egresado hace dos años de la facultad de abogacía, y novio de la hija del actual gobernador.
-Los otros dos jueces, los doctores Oviedo, Manuel y Catalán del Barco, Aníbal, perduran en los estrados no oficialistas y provienen del período gubernamental anterior.

La tercera historia que más temprano vi, podría ser un informe policial que finalizaría más o menos así: "...por el secreto del sumario no es posible suministrar mayor información, porque aún estamos tras la pista de los delincuentes"
La viuda transitaba por los caminos internos del cementerio muy lentamente, como lentas eran las lágrimas que caían y le velaban la vista. En el asiento del acompañante, su cartera ajada y maltrecha, un ramo de violetas perfumadas y otro de tulipanes mojados por el rocío.
Las nubes comenzaban a chisporrotear flamas naranjas entre los mausoleos monumentales; un trueno amenazante se descargaba por la avenida de enhiestos pinos y tumbas sin nombre. Una mandrágora y un sicomoro gritaban cuando el viento se violentaba; las flores resecas y los papeles se estampaban contra las estatuas de los ángeles tumefactos y los semblantes atrapados en los porta-retratos de los nichos.
Se secó la cara y respiró profundo. Retiró los dos ramos y se encaminó hacia la tumba del difunto. Las flores que había llevado la vez anterior, ya estaban marchitas y habían sido arrancadas por el ventarrón. Sólo debió cambiar el agua del jarrón que olía a podrido y se dirigió hacia la canilla que goteaba, a pocos pasos. Estaba limpiando con su pañuelo húmedo la placa de bronce, cuando alcanzó a oir el ruido de su coche que arrancaba, dejándola en la más completa soledad, en la infinita ciudad de los muertos.

 

viernes, 8 de julio de 2011

Cuando el volcán estornuda y bosteza... (última parte)

Él no puede gritar pero sí puede oír voces, y voces, y gritos y más gritos, más amenazas... y todo eso lo aturde. Sus orejas están para custodiar esa cabeza calva y redonda que llora y destila sin detenerse. Sus manos siguen inertes, ni siquiera atinan a taparse los oídos para no escuchar, para no atormentarse.
-Un picotazo más y lo tenés!!. Ganamos!!!!-la riña de gallos y el juego son su perdición.
-Ahí tenés, Centella, que te aproveche! -y lo deja tirado entre los juncos del bajo, al marido despechado, ebrio de ginebra y desamor.
-Perdiste, Rosendo, que las deudas del juego se pagan, entendés? -y el filo de su cuchillo termina la disputa.
-Quiero a "la perla del oeste", la nueva, me oís? No me dés una ramera vieja -eso exige a punta de revolver a la madama del amueblado.
-Una más en la mandíbula, ya está, y me vas a dejar el campo orégano con la viudita de la pieza del fondo -le grita al Toto, el compadrito del conventillo.
-Dos billetes pa'ese pingo, y que gane, porque sino te hago liquidar al jockey -amenaza.
-No me mintás más, china, que cazo el cinto y te fajo ahí nomás ...
Gritos, voces, todo gira en ese pequeño recinto y parece que se superponen.
-Fuera, perro, que te cago a cuetazos.
-Papá, jamás te perdonaré el abandono.
-Y yo tampoco voy a perdonarte las borracheras y los golpes.
-No servís para nada, ni en la cama, puta!!
-Dale, apurate, agarrá la bolsa marinera, que viene la prefectura...-es contrabando de cigarrillos uruguayos en las costas del Río de la Plata.
Fulleros en garitos de mala muerte lo persiguen. Pirigundines tristes lo atraen, como una obsesión. Desatinos de alcohol, y delirios giran, mientras el volcán estornuda piedras calientes. Ahora, al atardecer, bosteza cenizas somnolientas entre pinceladas en rojo y gris.
Un dinosaurio bebé raparte ternuras y regala piedras blancas, livianas y porosas. Golpea con la cola a su puerta, pero él no puede recibirlo, porque desvaría entre voces girantes que lo taladran, que lo torturan.
-Si no volvés, me mato. No puedo vivir sin vos...
-No me maltrates más... me voy, no aguanto más.
-Deberá presentarse, para su descargo, en la oficina de atención a las víctimas del delito.
-Esta comida es un asco.

No puede verlo, porque de sus dos oquedades manan lágrimas sin enjugar en el zaguán, que ya se transformó en un laberinto.
La música de la radio lo despierta. Volvió la luz. Afuera sigue el gris ceniza de una calma sospechosa.

jueves, 7 de julio de 2011

Cuando el volcán estornuda y bosteza... (en dos entregas)

Tristeza de la penumbra en pleno día. No es neblina, no está nublado. Tampoco es la pizarra del cielo, momentos antes de comenzar a nevar. Es la ceniza volcánica suspendida en el aire. No se ven los vibrantes colores del otoño; el panorma es gris de arena y de polvo. Los rosales y toda la vegetación están cubiertos por una capa de gruesa arenisca. Gris es también el corazón y el alma de todos, como si la esperanza de ver el sol y los colores, fuera inalcanzable y quedara sólo la nostalgia en un horizonte que no se vislumbra.
Afloran en su recuerdo las imágens de antaño, que lo habían embrujado, sin que él se detuviera a pensar un instante, siquiera, que el bullir de la vida y sus torbellinos, estaban en sintonía con su vitalidad y su fuerza. Eran los días en que muy a menudo, roja era la sangre y rojo él veía todo, cuando como un toro embravecido resolvía a puñetazos en el cuadrilátero, los ataques de su contrincante. Rojo quedaba el puño y su entrecejo, como roja era la pasión que lo impulsaba hacia las mujeres que abordaba, que eran muchas, y sin poesía, sin corazón, sin embeleso, las iba abandonando una a una, porque no presentía que en algún momento iría a estar solo, como ahora. No escuchaba los gritos, ni el llanto profuso de ellas, las abandonadas de aquellas baladas. Ya iba en busca de otra nueva aventura que excitara su alma y sus músculos, y que culminaba, cada vez, como él lo requería. Golpes, furia, tumulto en la calle, discusiones, desenlaces fatales, a veces, en los bajo fondos donde merodeaba; alcohol, embrollos tupidos de puños, patadas de lucha libre, entre la caterva de amigos y enemigos de las esquinas orilleras.
Ahora no ve más en rojo. La película se ha tornado en blanco y negro, o gris, según parece.
Todo eso iba recordando cuando se produjo un corte de luz. Muy seguido sucede esto, desde hace varios días, y hay que acudir a las velas. Hay silencio de radio, de noticias; no se sabe la tempertura, ni el pronóstico, ni por dónde vuela la pluma del volcán que expulsa, desde sus entrañas, todo eso que a prisiona a la montaña. Los vuelos se cancelan, porque los aviones no están acostumbrados a ser pájaros ciegos que vuelan entre cenizas.

Desde el zaguán, mira hacia afuera el paisaje nuevo. Los gritos se calman, los murmullos cesan... ¿será el silencio o seguirá soñando un silencio? Un dinosaurio rengo y desvencijado, que perdió la cresta y las espinas, pasa frente a él, como una sombra, como migajas de realidad, que pronto se deshilachan en el polvo que flota en el ambiente.
Sentado con las manos en las rodillas, paralizado y extático, arrobado por el silencio que guarda, sólo presiona las nalgas contra la silla dura; las plantas de los pies descalzos, sobre el piso frío; las manos, inertes;  la espalda, sostenida y recta; el cuello, erguido y sin torsión, y la cabeza, estática. Por momentos, cierra los ojos para no ver, y luego los abre con horror, desde esas órbitas vacías, para dejar salir las lágrimas que  le corren por toda la cara, hasta las mandíbulas, y después por el pecho, por los costados y por la espalda. No se le acumulan en la barba, porque ya no la tiene, y su cabeza es lisa, una bola que perdió el pelo, y las mañas, y el olfato, porque la nariz se le desprendió, como una costra seca, hace tiempo. La boca, es una sola rajadura informe, que algunas veces boquea, como una boga ciega y torpe en las aguas de limo y las ciénagas. Sin dientes y sin lengua, ya no puede gritar.
Es menester ver la clase de silencio que le queda; sobran los guijarros, las arenas, y las cenizas. Y sólo imagina piedras livianas y blancas que quedaron yacentes en la playa. No las puede tocar, ni las puede sentir. Ni el fantasma del dinosauro lo puede llevar a palpar la blancura rugosa de las piedras, que en un bostezo gigantesco el volcán exhaló.

viernes, 17 de junio de 2011

Introspecciones IV (última entrega)

los alumnos que trabajaban con los medios escribían sobre violencia las dos caras de la ciudad la pobreza las drogas y les publicaban sus notas porque no todos los adolescentes son vagos desinteresados y sin criterio y también sobre drogadicción y alcoholismo tenía un alumno de 4º año que vendía porros durante los recreos y muchos años después la madre me agradeció porque por aquel tiempo le avisé que su hijo seguramente se drogaba ojos rojos y cambio de conducta ella no lo notó pero después me dijo gracias él ya no se droga y vive en Neuquén pero es distribuidor en las cercanías de la terminal de ómnibus y los chicos también participaron de concursos de cuentos de arte de teatro y educación sexual mas había muchas embarazadas era como una epidemia en todos los cursos y ganaron premios también llegaron los alumnos del instituto superior de música un egresado los trajo para brindar a su escuela lo que ellos aprendían y bajaron de los vehículos con toda clase de instrumentos y pensé la música amansa a las bestias y se quedaron quietitos escuchando esos sonidos y la didáctica de los instrumentos y descubrieron que no todo era cumbia y bailanta el violín y el arpa nunca antes habían escuchado esa dulce música las guaranias paraguayas y valse svienenses obertura y sinfonía evaluaron los alumnos y estaban embelezados fagot, cello, trombón, fuga y tocatta después el flautista de Hamelín no para expulsar a las ratas ni para despachar a los jóvenes los guió hasta fuera de las paredes de la escuela con música de la India y como algunos no se iban pidieron otro bis y se oyó desde el el fondo un joropo venezolano y el caballo de la sabana ese caballo viejo los dejó huérfanos de música y de utopías como cuando llegaron los familiares de los desaparecidos a contar esa historia tan nefasta que los chicos no conocían muertes vejaciones y torturas pero sí sabían de desfiles de moda y pasarelas para elegir a la reina rey príncipe y princesas y miss simpatía entre los juegos y premios del día de la primavera y del estudiante y algunos estudiaban otros no pero la escuela se transformaba en un ámbito protector para esos chicos que no tenían ninguna clase de apoyo porque son huérfanos de padres ausentes de besos de afectos pero sí de los docentes y directivos y porteros que también actuaban con osadía y buena onda porque la verdad es sólo un cabo suelto de la mentira dice Sabina pero en la actuación sí y bueno chicos se terminó la fiesta ahora hay que arremangarse y ordenar y limpiar porque hay que dejar limpio que vienen los de la tarde y ponerse la camiseta de la escuela y...

-Silvia, veo que al final no todo fue tan difícil en su experiencia docente.
 Seguiremos en la próxima sesión. ¿Qué le parece?

domingo, 12 de junio de 2011

La libertad, una dama sorda, estrábica, manca y renga... (última parte)

-La comisión de auxilio rescató a los aventureros que fueron a patinar en la laguna helada de alta montaña.
-Prefectura ha evacuado a más de cincuenta personas, entre trabajadores y estudiantes, que quedaron varados en la Isla Victoria.
-El lago está de un color verde esmeralda con bancos de arena. Olas de piedra pómez cambian el paisaje de la playa.
-Se necesitan fondos para ampliar la planta depuradora de líquidos cloacales.
-El gobernador ni siquiera se hizo presente.
-Hay que cuidar nuestro patrimonio natural.
-Utilizar la arena volcánica para la construcción de viviendas sólidas, no como las que construyen para los planes sociales.
-Los "okupas" fueron desalojados por la gendarmería.
-Allanan escuela y vivienda del maestro violador.
-Asaltan a médicos de la guardia del Hospital Regional para conseguir drogas.
-Rellenar las playas y tapar los aches de rutas y caminos con arena de erupción.
-Quiero ver otra vez el cielo azul y el sol!!!
-Hasta el amor se suspende; no hay encuentros, no hay abrazos, hay distancias... y cenizas.
-Tengo que cobrar la jubilación y los bancos están cerrados.
-¿Me convidás con un pucho? ¿Me prestás yerba? -y los vecinos se solidarizan.
-Retornó la luz, roguemos que no se corte el gas.
-Unos camiones con provisión de insumos para pobladores rurales, y pasto para el ganado se empantanaron y no pueden llegar.
-Mantener a las mascotas en lugares protegidos.
-Entregan colirios, barbijos, pastillas para purificar el agua, y agua mineral.
-Propongo cambiar el logo de promoción turística de la ciudad. A los símbolos del sol y de la nieve, agregar dunas.
-Llamar al teléfono... para limpieza de techos, canaletas y patios.
-Se derrumbaron techos y cielo rasos en escuelas.
-Siguen las clases suspendidas.
-Se esperan lluvias y vientos de 70 km/h.
-Dicen que la libertad es una dama sorda, estrábica y manca, que anda a los tropezones entre los médanos. Se le voló el gorro frigio, se bajó del pedestal, se quebró el brazo derecho y la arenilla la dejó sorda. Pide barbijo y colirio, pero está en bancarrota, no puede pagarlos y no se anima a hacer la denuncia en la Oficina de defensa del consumidor.

La libertad, una dama sorda, estrábica, manca y renga... (1º parte)

-Esto no es nieve. Es color gris.
-Es arena, pero no hay mar. Hay un lago quieto, expectante.
-La fumarola tiene 15 km. de altura y 5 km. de ancho -indica el servicio vulcanográfico.
Asimismo, se emiten varias recomendaciones sanitarias.
-Usar barbijos o pañuelos humedecidos en la nariz.
-No circular, si no es necesario.
-Si tiene que andar afuera, use antiparras y proteja sus ojos.
-Los loros, inmensas bandadas, hace unos días habían volado de abedul en abedul, comiendo con fruición todas las semillas.
-Los tordos negros, como mangas de langostas, devoraron las pocas manzanas que quedaban aún en las ramas más altas del manzano.
Los medios radiales y televisivos dan anuncios y los oyentes comentan.
-Si el gobierno municipal lo sabía con antelación, ¿por qué no avisó para prevenir?
-El cielo se está poniendo negro.
-Es de noche a las 16 hs.
-También, como bandadas, los fieles de la Iglesia Pentecostal anunciaba el Apocalipsis. La tierra tiembla. No hay más amor en el mundo. Es el final de un ciclo.
-Se triplicó el precio de los barbijos y del litro de agua mineral.
-Ya está cerrada la frontera con Chile y todos los aeropuertos de la Patagonia.
-Sólo por extrema necesidad, circular por las rutas a no más de 20 km./h.
-Destape las canaletas. La ceniza y la arena volcánica obstruyen los conductos.
-La televisión chilena anuncia que cambió el rumbo del viento. La cola de la nube se expande hacia el este y va hacia el Atlántico.
-Se suspenden todas las actividades administrativas de la órbita municipal, provincial y nacional.
-¡Qué bueno!, no tendremos clases -dicen los estudiantes.
-Si hay que quedarse adentro, haga actividades domésticas, como por ejemplo, mermelada de rosa mosqueta, si tuvo la previsión de cosechar la fruta.
-Se suspendieron, además, los términos procesales que estaban dispuestos para mañana.
-Hace rato que la justicia está suspendida y en estado de emergencia.
-Permanecer tranquilo en su domicilio. Aprovisionarse de velas y pilas, por posible interrupción de la energía eléctrica.
-Los sucesivos gobiernos han hecho caso omiso a la propuesta de crear un manual, un protocolo de prevención. Por ejemplo, a través del comic. Y ahora trabajan sobre la coyuntura.
-El intendente vetó la última ordenanza que promulgaron los concejales.
-Debí pensar que sobrevendría una catástrofe: hoy limpié frenéticamnete mi casa, hasta el horno, mire.
-El polvo y las cenizas penetrar a la casa por todas las hendijas y orificios. Moraleja: no hay que ser tan aseado.
-Te llamaba, pero no podía comunicarme. Las líneas por celulares están colapsadas.
-Mejor no uses ese aparato infernal, que produce cáncer, dijo la OMS.
-Voy a terminar el tejido que había empezado, y escuchar música.
-Olor a azufre. Si Ud. respira ese aire viciado, pueden perjudicarse las vías respiratorias.
-La naturaleza siempre avisa y reacciona. La tierra estaba necesitando una dosis de mineralización. Se superará la desertificación que avanza a ojos vista. Recordar Volcán Hudson, Volcán Chaltén.
-La tierra tiembla. Prestémosle atención.
-Alerta roja -continúa la información -aunque la sismicidad ha disminuído.
-No hay tregua.
-Estoy estresado. Tengo que viajar y estoy imposibilitado.
-El pre candidato Silva denuncia enriquecimiento ilícito del pre candidato Carnagie. El candidato a vice gobernador del partido por la democracia propone cambiar el nombre de las calles y colocar timbres en todos los domicilios, porque los perros atacan a los carteros.
-La justicia no es objetiva, ni neutral.
-Veinte años de prisión para un policía por abuso de autoridad.
-Piquetes y manifestaciones violentas para pedir justicia por los jóvenes asesinados.
-Hay que derribar a los funcionarios corruptos y meterlos presos.
-La contractura en las cervicales, no me deja en paz.
-Los derechos humanos están en  crisis... y las parejas también.
-Hay que elongar, hay que estirar...
-Hay que escuchar música que nos transmita paz.
-Lluvia ácida.
-Lluvia de cenizas.
-Lluvia de arena volcánica.
-No nieva. Si no nieva, ¿en qué voy a trabajar en la temporada de esquí?
-Cancelaron todos los vuelos hacia la Patagonia.
-Estamos aislados!

sábado, 11 de junio de 2011

No sé qué hacer con el nene. (última parte)

Se oyen unas voces que le llaman la atención. Una mujer joven de ropas ajustadas y escote desvergonzado entra dando explicaciones.
-Es que estábamos viendo las comparsas y las carrozas de carnaval.
A su lado, un mequetrefe bajito la acompaña y la secunda un grandulón con aspecto de agente de seguridad privada, puro músculo y tatuajes.
El hombrote mira desde arriba la menuda figura de Alicia; no es posible asociar la voz con su aspecto general. Ella no puede develar de dónde conoce esa cara torva y de pocos amigos.
-Vos, que siempre nos hablabas en la escuela, no ves que es un chiquito, y que te hizo una travesura?
En ese momento, Alicia puede recordar.
-No sé qué hacer con el nene -la madre del alumno drogado y alcoholizado, le había pedido ayuda.
En la escuela, por dos años mantuvieron al chico granujiento vestido de negro desparpajo, con tachas y con cadenas. Todavía no se había convertido en ese grandulón que le estaba hablando.
-Leída el acta, firman al pie los presentes -dice el agente. Y todo se hace con prolijidad y parsimonia de letra cursiva. Al final se oye el rasguido nervioso de la lapicera. La rúbrica de Alicia está a punto de dañar la hoja oficio de la declaratoria.
-Total, ya me perdí el programa -dice en voz alta, aunque nadie la comprende.
Es otro escenario, y no es pantomima.
Alrededor de la una de la mañana, cuando sube al taxi para regresar, al fin, a la seguridad de su casa, la madre del precoz delincuente la persigue.
-Dejá todo así nomás, no sigas. Hacelo por mis hijos -lágrimas auténticas corren por su mejilla, mientras sostiene la puerta del coche.
-Ahora esperaré la citación del juez -le dice al taxista, cuando llegan frente a su casa.
Silvia, sigue recordando la música, el ensamble de rumba y flamenco que brindaron en el "Bis". Ahora, el helado de chocolate y fresas la sigue deleitando y va desplazando, de a poco, el sabor amargo de la malta.


No sé qué hacer con el nene (1º parte)

-Nos vemos ahí, entonces. A las 19.
Las amigas habían acordado encontrarse para ver un espectáculo de música y después conversar un rato, porque hacía mucho que no se veían. Alicia y Silvia, las dos, habían transitado escuelas secundarias y ahora están en retiro obligado. Una, como directora; la otra, como supervisora.
Frente al espejo, Alicia se mira minuciosamente antes de salir. No quiere dejar al azar ningún detalle del atuendo:
pollera blanca y camisa blanca con detalles negros, simulando escritura china. Los aros y la pulsera, acordes.También las sandalias blancas de tacos altos, y la pequeña cartera completan el conjunto. Alicia es muy coqueta y muy precavida.
-Mejor voy caminando, porque es cerca -le dice al espejo, mientras cuelga el bolsito cruzado sobre el pecho, sin olvidar el celular, que llevará en la mano. Repasa la boca con un lápiz labial rojo cereza y... a redescubrir la ciudad!
En el salón, cuelgan los móviles y se expone una obra de fina sensibilidad. La música va desgranándose, mientras el público se acomoda; es llamativamente heterogéneo. Ya se inunda el recinto con los acordes de guitarra eléctrica, sintetizador y violín.
Silvia disfruta de la presentación, aunque cada tanto, dirige su mirada hacia la puerta de ingreso, para ver llegar a su amiga. Le ha guardado un lugar. Irrumpen los aplausos, luego de un blues, o un negro espiritual. Han pasado ya, una reinterpretación de Piazzola, una música árabe con danza de ombligo y caderera con brillos y sinuosidades, y una obra de rock irlandés. Cuando la odalisca baila de nuevo, entra alguien, a quien ella no esperaba, y ocupa el lugar de Alicia.
Ya en la calle, a una cuadra de su casa, disfrutando del sol, repentinamente Alicia siente que le tironean la cartera y tratan de arrebatarle el celular.
-¡Qué hacés, pibe! -lo toma de la camiseta con fuerza, y sin soltarlo, grita sin gran esfuerzo, porque eso es lo que mejor le sale.
Mientras, los otros dos chicos corren en dirección al lago.
-¡Dale, dale, pegale! -le dicen los playeros de la estación de servicio y los curiosos en corro, atónitos, admiran el espectáculo.
A un costado, la artista de termofusión compone, febril, y va mostrando el proceso creativo. Un ensamble de vidrio con piedra, madera o metal.
Una frenada brusca en la playa de estacionamiento, junto a los surtidores, hace desplazar a los  expectadores y Alicia no suelta la camiseta, mientras el chico estrella ¡Crash! el celular contra el piso.
El guitarrista, de pelo ensortijado y anteojos, tiene un aire de bohemio- intelectual-sensible; el violinista, recatado y juvenil. Es una ternura verlo.
Los músicos ya se aprestan a terminar la presentación, mientras pasan la gorra. Salida a la gorra. En tanto, el joven de la derecha, está dando los toques finales a las caricaturas de los protagonistas.
-¡Arriba todos! -y suben al coche policial Alicia y el ladronzuelo, hacia la seccional.
Los músicos atienden a su público, que sigue aplaudiendo. Mientras, un solista con guitarra criolla, pantalones de treking y zapatillas tenis, se prepara. Esta vez será folklore sureño y etno-melódico.
-Quiero librar un acta, donde consten los hechos -dice- y además, quiero que llamen a los padres del menor, para que firmen y se hagan cargo.
Afuera, la noche invita a pasear. Silvia rumbea hacia el Centro Cívico y allí puede degustar toda clase de exquisiteces patagónicas y paladear cerveza artesanal. Está a pocos metros de la seccional de policía. El jinete de la estatua ecuestre, indiferente, observa el movimiento constante. Silvia no imagina que su amiga está allá adentro. Ya, a esa hora, estará perdiendo toda clase de compostura: el pelo alborotado, el tajo de la falda, corrido hacia la derecha, la camisa con ideogramas chinos, arrugada cual bandoneón; habrá perdido un aro, ahora lucirá un unitario medio desvencijado y su boca será un manchón indefinido de frutos del bosque. Pero ella ahí, impertérrita, espera que lleguen "los adultos responsables" para firmar el acta.

viernes, 13 de mayo de 2011

Rapsodia de una herejía (última parte)

A esa hora escucharon que alguien golpeaba la puerta de ingreso y sin dudar, con la prepotencia que da estar en plan de lucha, y pensando que algún compañero solidario quería pasar la noche, Panchi abrió...
-¡Correte, chabón! -tres siluetas negras encapuchadas le apuntaban con un arma que no parecía de juguete, y lo empujaban.
Y así, siempre apuntándoles, los llevaban al baño de varones a los diez ocupantes, y también al Pity, que espiaba desde la cabina de preceptoría. Una fuerte patada en el estómago lo obligaba a obedecer.
Charly, por lo bajo, cantaba la historia de Mariel y el ascensor, y no dejaba oír el sonido de la llave que se cerraba.
El Pity tenía dudas; unos ojos detrás del pasamontañas, le parecieron demasiado familiares. Más tarde, en declaraciones a la prensa, el Pity, el más locuaz, declararía: "Tenían los ojos enrojecidos, como si estuvieran drogados". Las escenas de "La naranja mecánica" que él había leído hacía poco, le pasaron por su mente, lo que le permitió decidir que ni ante la policía, ni ante los periodistas, iba a hablar de sus sospechas, de esos ojos que le resultaban tan conocidos.
Adriana y Ely chillaban histéricas. La seguridad del "segundo hogar" les estaba jugando una mala pasada. Leticia, en cambio, con su natural sentido de la practicidad, razonaba a toda velocidad.
El profesor de Física, con un cortaplumas que colgaba de su cinturón, fue desarmando la llave interruptora de la luz que estaba junto a la puerta del baño.
La tarea se dificultaba, porque la chapita del artefacto se doblaba una y otra vez, con el peligro de cortarse, mientras Ariel lidiaba con la cerradura.
El gran espejo, siempre salpicado, porque los chicos se mojaban la cabeza y después se sacudían, les devolvía a todos, la perfecta imagen del miedo y la impotencia.
Se oía el trajinar de los malhechores por el pasillo, momentos después de haber escuchado el estruendo de una puerta que echaban abajo. Era la antigua biblioteca.
También se podía oler aceite quemado, pero era la grasa que chirriaba en la gran cacerola. Eso las asustaba todavía más.
-Morir encerrados y quemados. ¡No! -era Leti ahora que ya había perdido la calma.
-Todo esto que estamos pasando, es porque estamos en lucha.
-Si estamos en lucha, callate, por favor! -recomendaba el profe.
"La única lucha que se pierde, es la que se abandona". Casi todos recordaban el gran cartel colgado en el patio interno, que entonces no podían ver.
Pasaban los largos minutos y ellos estaban todavía adentro, cuando sintieron un fuerte portazo.
Charly también se había callado cuando terminó de cantar la historia de Mister Jones y una familia muy normal.
Un alivio infinito, luego de hora y media, los desplomó en el pasillo, cuando una fuerte patada de Cristian y los siguientes empujones, derribaron la puerta del baño.
De la cocina salía humo negro y las chicas corrieron a cerrar la llave del gas. Un ataque de tos les ayudó a aflojar la tensión y salieron a tomar aire puro.
Afuera todavía humeaba la sábana que colgaba de las rejas de la Dirección, la que con letras negras anunciaba "Estudiantes en lucha". Le habían prendido fuego, antes de huir, dejando manchones de tizne en la pared.
Eran casi las dos de la mañana del sábado.
Los intrusos se habían ido dejando un gran vacío en la salita del fondo. Se habían llevado el nuevo equipo de sonido sin estrenar y quién sabe qué más.
Después se sabría que además habían robado la guitarra criolla, varias calculadoras, algunos libros, las bolsas de dormir, las camperas, las mochilas y las zapatillas del Pity. La computadora estaba ahí y también los doce tomos de la Enciclopedia Británica, recientemente donados.
Esa mañana me telefonearon y llamamos a la Policía. La intervención detectivesca consistió en tomar huellas, fotografías y declaraciones a las víctimas. Y a rastrear las huellas que habían dejado afuera, junto al cerco perimetral, donde el alambre romboidal había sido cortado.
-"Contrabando hormiga" -anotaban en una libretita ajada.
"Tres encapuchados armados asaltaron un colegio"-informaba el gran titular.
Los estudiantes fueron parcos en sus exposiciones. Querían impedir que los uniformados permanezcan mucho tiempo en el edificio escolar en esa mañana de sábado.
Los investigadores desestimaron cualquier relación con connotaciones políticas por el motivo de la protesta.
-Se trata de delincuentes comunes -afirmaban.

Por eso, la decisión fue levantar la medida de fuerza, sin más, y ¡Todos a casa!!


viernes, 22 de abril de 2011

La gringa se la banca

Recuerdo que una vez tuvo que vérselas con alumnos pandilleros, esos de "armas llevar", que en el ambiente orillero de la escuela secundaria, se firmaban el garabato en la cara o en el pecho, como aquel "un tal Jacinto Chiclana", y no fue en Balvanera, ni por donde merodeaba el chileno Suárez, por los pagos del arroyo Maldonado.
No. El hecho sucedió a la salida de clases. Uno de la patota "Los gorritas", que "se la tenía jurada" al gordito Toro, de un solo puntazo se vengó. Eso ocurrió en el alto de Bariloche.
Y Silvia, directora reciente, no reaccionó porque se paralizó al ver tanta sangre que manaba del brazo izquierdo de ese adolescente. Las atenciones primarias fueron brindadas por otros valientes. Toalla, torniquete, ¡manos a la obra!, a cargarlo rapidito al viejo Renault 12 del profesor de geografía (que quedó manchado de sangre indeleble), rumbo al hospital.
A ella la reacción no tardó en llegarle: un flemón en la mejilla derecha le desfiguró la cara, en la sala de espera. Cinco horas de ansiedad para salvarle el brazo a Torito. ¡Y lo salvaron, nomás!
Llegaron después las reuniones con la comunidad educativa, con el cuerpo docente, con los padres...
-Hay que echar a los patoteros.
-Voy a pedir el pase a otra escuela del centro.
-Ése, el cuchillero había quedado libre, por mafioso.
-Acá los alumnos son todos unos delincuentes.
-No podemos garantizar una guardia permanente a la salida de clases.
-Yo no trabajo más en esta escuela, aunque me quede sin trabajo.
-No hay patrulleros a disposición.
-A mi hija la amenazaron con un arma blanca a la salida del gimnasio.
-No tenemos combustible y falta personal.
-Hay que hacer reuniones con los responsables de la Junta Vecinal.
-Tenemos que organizarnos para apoyar a la salita de salud del barrio, porque el hospital queda muy lejos.
-Y reunirnos con el personal de la salita...
-Hay que organizar talleres de prevención de adicciones.
-Vamos a preparar torneos de futbol intercursos.
-Propongo jornadas sobre la no violencia.
-Podemos hacer entrenamiento en mediación escolar.
-El diálogo es la mejor manera para llegar a acuerdos sin agresiones.

Todos opinaban, pero la solución no aparecía.
-Pedro, por favor, revise a Medina de 3º1º. Cachéelo en el baño, dicen que anda con una navaja.
-No, Sra. Yo vivo en el barrio. Si me agarra la patota, me liquida -contestó el portero.
-Muy bien. Entronces, me encargo yo -afirmó Silvia, y llegando con un estruendoso taconeo, interrumpió la clase de Inglés en 3º1º.
-Medina, dicen que tenés una navaja. ¿Me la das?
-No. No tengo -y amagando bajar el cierre del jean, la provocó -revíseme, si quiere -y también provocó la hilaridad de todos.
-No te voy a cachear. Vení conmigo a la Dirección.
-Dale, flaco, andá que te va a tocar la dire. Andá.
-Si no me das el arma, tenés que ir sabiendo que acá, en la escuela, todos te vamos a tener en la mira -A Silvia le saltaba el corazón debajo de la blusa, pero disimulaba. Y sus ojos rasgados lanzaban destellos de furia.
-Y si querés reventarte en la calle, hacé lo que quieras... pero acá, no jodás. Vas a marchar derechito -le dijo- Si vos sos patotero, yo soy patotera y media -replicó.
-Sí, Sra. -Medina dijo avergonzado, bajando la mirada.

-¡Sra Silvia! -Lucía, la portera, intempestivamente, la llamó -Venga, mire lo que escribieron en el baño de varones.
"La gringa se la banca" en los azulejos blancos con aerosol negro.

Y la gringa era la directora, rubia, ojos azules, tez blanca; todo delataba su descendencia y la tozudez de su carácter.
-No, déjelo por unos días. Es chapa para mí. Significa que he ganado una batalla contra Medina, contra el agresor de Toro, y contra "Los gorritas".